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Cómo educar gatos fácilmente Comentar (36)

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Cuando adoptamos a un cachorro de gato tenemos la obligación de orientarle hacia un comportamiento correcto para que su convivencia con nosotros sea agradable y él sea una mascota educada y feliz en nuestro hogar. No es nada agradable que muerda o que destroce tus muebles. También será importante enseñarle a usar el arenero.

Los gatos son inteligentes y enseguida captan lo que pretendemos enseñarles. Sin embargo, su naturaleza juguetona y su temperamento vivaz debe educarse de forma idónea y positiva. Ya sea un siamés, un gato europeo o un gato sin raza, debes seguir una línea para ello. Si prosigues leyendo ExpertoAnimal, podrás averiguar cómo educar a un gato desde que es pequeño de forma correcta:

La llegada del gatito a casa

El primer día de la llegada a casa del cachorro será fundamental. Durante este corto período debemos mostrarle mucho afecto a nuestro pequeño amigo para que confíe plenamente en nosotros y se muestre receptivo a la hora de aprender. Caricias y palabras en tono amable harán que el gatito ronronee, mostrando así su complacencia. Cuando nos lama será la señal de que ya nos considera de su familia.

Otra acción primordial será enseñarlela ubicaciónde todos sus objetos personales: los juguetes, la cama, el comedero, el bebedero y el recipiente con arena. Enseguida aprenderá a utilizarlos. También debe disponer siempre de agua limpia y fresca, que renovaremos de forma frecuente.

Una vez el gato se muestre adaptado a su nuevo entorno, será el momento de empezar a enseñarle algunas cosas que te explicamos a continuación para que sepas cómo educar a un gato desde que es pequeño.

Educar a un gato a usar el rascador, el arenero y los juguetes

Es recomendable disponer de un rascador desde el primer día y motivarlo para que juegue con él de forma regular para que vuestro gato aprenda a usarlo. Para ello, podemos elegir un rascador dinámico, que incluya juguetes y otros objetos. Si no, bastará con estimularle nosotros mismos, de esta forma evitaremos la destructividad hacia los muebles del hogar.

Puede ocurrir que el gatito aprenda a afilarse las uñas en el sofá, y que lo haga cuando te marches de casa. En este caso, seguiremos motivando al gato para que juegue con el rascador y le premiaremos cada vez que lo haga para reforzar la conducta. Podemos utilizar premios de comida sabrosos o caricias y palabras amables.

Enseñarle a utilizar el arenero es otra de las tareas primordiales que debemos enseñar a un gatito. Debemos elegir uno que tenga fácil acceso y le llevaremos hasta allí después de comer, al despertarse o después de una sesión intensa de juegos. Cada vez que lo haga bien le premiaremos y, si hiciera sus necesidades en otro lugar de forma frecuente, desplazaríamos el arenero hasta esa zona para poder felicitarle luego.

Al gato pequeño se le deben proporcionar juguetes para que aprenda a "cazar". Ratones de trapo, pelotas pequeñas, sonajeros emplumados, etcétera. Con juguetes muy simples, muchos de los cuales puedes confeccionar tú, el gato se lo pasará estupendamente.

Si tú le lanzas los objetos llegará el punto en que te los traerá con la boca para que puedas lanzarlos de nuevo. Si quieres algunas ideas no dudes en visitar nuestro artículo sobre juguetes para gatos pequeños. Recuerda que la clave para motivarle a jugar es estar presente en el juego. Si no pasamos tiempo con él, pronto se aburrirá con los juguetes que tiene.

Todos estos elementos forman parte del enriquecimiento ambiental de los gatos, imprescindible para una correcta educación y, en general, para mantenerlo bien estimulado y motivado. Además de ofrecer juguetes variados que le permitan desarrollar sus instintos de forma positiva, incluir diversos rascadores en el hogar y disponer areneros para que haga sus necesidades, es muy beneficioso para ellos proporcionar espacios en los que puedan esconderse. A los gatos les encantan las cajas de cartón y para ellos suponen uno de sus escondites favoritos. Podemos simplemente dejarle distintas cajas por el hogar o aprovecharlas y construir una casa que le permita, también, descansar mientras se siente seguro. No obstante, es posible que no dispongamos del tiempo necesario y, por ello, adquirir la caja de cartón para gatos en forma de casa que MascoFy ofrece es una opción más que recomendada.

Educar al gato a no arañar o morder

Por naturaleza a los gatos pequeños les gusta pelearse con las manos, atacando con uñas y dientes los dedos. Es conveniente que pierdan esta costumbre innata lo antes posible, que podría convertirse en un molesto vicio. Lo ideal es seguir este paso a paso:

  • Cuando el gato es aún muy pequeño, antes de las tres semanas de edad, debemos permitirle que mordisquee y explore, ya que es propio de esta etapa y fundamental para su conducta exploratoria.
  • A partir de las tres semanas, cada vez que el gato nos muerda o arañe emitiremos un pequeño chillido y dejaremos de jugar con él. Ya que el juego es algo muy importante en esta etapa, el gato empezará a relacionar el fin del juego con su actitud arisca.
  • Evita sobreexcitar a tu gatito para que no tienda a morder o arañar.
  • Utiliza juguetes tipo caña de pescar para que tu gato aprenda que estos objetos sí puede arañarlos y morderlos si lo desea. Recuerda que esta es una conducta normal en los gatos y que debemos permitir que la muestre si lo desea, eso sí, siempre hacia sus juguetes.

Si este problema es habitual en su comportamiento no dudes repasar los trucos básicos para evitar que tu gato te arañe y te muerda. Recuerda que es importante trabajarlo bien desde el principio.

El gato acechante

El gato es un felino que su naturaleza atávica le empuja a cazar al acecho. Por este motivo cuando son pequeños les gusta esconderse y saltar súbitamente sobre tus pies cuando pasas por su lado. Es una costumbre que pierden relativamente pronto, ya que en más de una ocasión los pisas sin querer y pronto se dan cuenta de que tú no sabes jugar a víctima dócil, demostrándolo de forma muy dolorosa.

¿Dónde has estado?

Los gatos se comunican en gran parte mediante el olfato. Pero la comunicación entre el gato y las personas es muy distinta, porque la información fluye solamente en un sent />

Imaginemos un caso normal y corriente. Una persona llega a casa y su gato sale a recibirle a la puerta con la cola levantada y maullando de felicidad. Pero antes que el minino se frote contra la pierna de su gran amigo, le olfatea brevemente el zapato. “¡Un momento! ¿Será posible? Éste acaba de pisar una marca olorosa del gato del vecino. Debe estar justo delante de la puerta de la casa. Más tarde tengo que ir sin falta a investigarlo”. O bien: “Curioso. No huele a su coche como siempre, sino a algo distinto. ¡Aquí hay algo que no encaja! Esperemos que al menos sepa comportarse con normalidad”.

Ahora la persona se agacha hacia su gato para corresponderle el saludo acariciándolo cariñosamente. Éste ronronea de gusto, pero al cabo de un instante empieza a hacer ondular la cola de un lado a otro. “¡No es posible! ¡Hace poco ha acariciado un perro!”. El gato se siente muy ofendido y se aparta un poco. Su dueño se sorprende: “¡Vaya! ¿Qué le pasa hoy a mi lindo gatito?”.

Más o menos así es como nuestros pequeños felinos perciben una infinidad de detalles que a nosotros nos pasan totalmente desapercibidos.

Lugares peligrosos

Es muy importante que el gato asocie la cocina como un lugar "tabú". Existen varios motivos: el más importante es que un tropiezo con él puede ocasionarte mucho daño a ti o a él, el otro es que si es un gato ladronzuelo puede robarte algo suculento, o causar algún estropicio. Los fuegos, el horno y los cuchillos son elementos que él desconoce que pueden hacerle mucho daño.

Especialmente si el gato ha mostrado interés en este lugar, situaremos el comedero y el bebedero en otra zona de la casa, privándole el acceso a esta habitación. Será muy útil también para los gatos "basureros" que adoran husmear la cocina. En este sentido, es muy importante resaltar que a los gatos no les agrada tener los cuencos de comida y agua cerca del arenero, son animales muy pulcros y, por tanto, prefieren tener las distintas zonas separadas entre sí.

Educar mediante el refuerzo positivo

Los gatos pequeños son traviesos, y aún más cuando son "adolescentes". Por este motivo es muy importante conocer algunas técnicas a emplear, como es el caso del refuerzo positivo en los gatos, muy útil a la hora de aprender cómo educar a un gato desde que es pequeño.

    Premia a tu gato con com >

Juegos y estimulación mental

Para que un gato aprenda trucos y se muestre ágil mentalmente, será fundamental dedicar tiempo a los juegos de inteligencia para gatos. Puedes comprar juguetes en el mercado, pero también puedes elaborarlos tú mismo en casa o emplear objetos cotidianos para ello. El clásico juego del trilero con comida es estupendo para que el felino empiece a sentirse estimulado.

Jugar con él y hacerle "pensar" nos ayudará mucho en su educación. La repetición y el uso del refuerzo positivo en gatos son elementos imprescindibles para lograr que nuestro gatito comprenda aquello que intentamos transmitirle.

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Cómo educar a un gato desde que es pequeño?, te recomendamos que entres en nuestra sección de Educación básica.

¿Por qué se porta mal tu gato?

Antes de resolver cualquier problema de comportamiento de tu gato es necesario que te preguntes por qué lo hace. Por ejemplo, debemos saber que las causas de que un gato muerda pueden ser diversas. De hecho, la verdad es que muchas veces nos enfadamos por actividades gatunas perfectamente normales como:

  • Trepar
  • Perseguir cosas
  • Jugar
  • Afilarse las uñas

Si tu gato no tiene dónde hacer todas esas cosas o no hace suficiente ejercicio, por lo que tiene demasiada energía, es fácil que destroce los muebles sin querer o juegue a atacarte en medio del pasillo. Sólo está expresando sus instintos naturales.

El adiestramiento de los gatos en comparación al de los perros

Los gatos son muy distintos de los perros, no solo en su comportamiento en general, sino también en su manera de reaccionar ante una forma de adiestramiento incorrecta. Es mucho más sencillo complacer a los perros, de modo que, por lo general, resultan más fáciles de adiestrar que los gatos. A pesar de que es posible educar a los gatos para determinados comportamientos, las mismas técnicas que funcionan bien con los perros, como la disciplina, es probable que no funcionen con los gatos. Los gatos, por ejemplo, no responderán:

  • Si se les grita
  • Si se les pega
  • Si se les encierra en una habitación
  • Si se les quita algo
  • Ante cualquier disciplina que no esté asociada inmediatamente con el momento del acto. Por ejemplo, si nos damos cuenta de que han defecado en el lugar incorrecto pero ya hace rato que ha ocurr >Intentar actuar de esta forma para disciplinar o adiestrar al gato no dará resultados, afectará a su comportamiento y dañará tu relación con él. Frente a estas acciones, es muy probable que el gato no establezca ninguna relación entre lo que ha hecho y la disciplina y que, en cambio, sienta miedo o incluso intente escapar. En lugar de ayudarle, seguramente lograremos que sea cada vez más miedoso, menos amigable y que esté menos dispuesto a aprender a distinguir si un comportamiento es o no del agrado de su dueño.

Pautas para el éxito: ¿cómo regañar a tu gato cuando se porta mal?

Las reglas básicas para lograr que los gatos respondan al adiestramiento consisten en ofrecer al gato una experiencia positiva y un entorno más apropiado en el que poder perseguir sus instintos naturales, como:

  • Darle algo de comer cuando se porta bien y utilizar este acto como recompensa.
  • Jugar con él, para ayudarlo a desarrollar un buen vínculo y a que haga ejercicio.
  • Hablar amablemente con él, estimularlo mentalmente y ayudarlo a establecer un buen vínculo.
  • Prestarle atención, de este modo, no necesitará hacer nada malo para que le hagas caso.
  • Proporcionarle un rascador, debe estar en un lugar muy accesible y ser más atractivo que utilizar los muebles y las cortinas con el mismo propósito.
  • Mantener la bandeja higiénica siempre limpia, a los gatos no les gusta que la bandeja esté sucia y es probable que, en tal caso, no la utilicen.

Para el adiestramiento, también puedes utilizar algunos tipos de experiencia negativa pero con las que no infundas miedo. Cuando el gato se porte mal, intenta aplicar uno de estos métodos:

  • No le des ninguna golosina.
  • No juegues con él.
  • Ignóralo.
  • Realiza un acto indirecto como rociarle agua con un espray, pero intentando que no lo asocie directamente contigo para evitar efectos negativos.

Adiestramiento a largo plazo, ¡consigue educar a tu gato!

La única forma realmente efectiva de que la disciplina del gato funcione a largo plazo es no utilizar ninguna recompensa positiva cuando se porte mal. A diferencia de los perros, no es tarea fácil adiestrar a los gatos a corto plazo, aunque es cierto que ofrecer una rica golosina como recompensa a un comportamiento determinado funciona en algunos casos. En su lugar, ten paciencia, persevera y lleva a la práctica las sugerencias indicadas anteriormente. Estas sugerencias no son específicas para problemas de comportamiento determinados de los gatos, y hay formas más precisas de abordar ciertos problemas individuales.

Sin embargo, teniendo en cuenta que los gatos suelen seguir sus instintos, hay algunos comportamientos que son muy difíciles de cambiar. Intenta comprender cómo piensa un gato para ver por qué actúa de una determinada forma. Por ejemplo, muchos gatos entran en casa pájaros o ratones muertos que han cazado. Dado que la caza es un comportamiento muy instintivo, pregúntate si este comportamiento supone o no un problema. En este sentido, puede resultar de gran ayuda aplicar otros métodos de disciplina, como comprender la naturaleza de los gatos. Intenta pensar como un gato para decidir qué es mejor hacer, y cuándo, como adiestramiento en una situación concreta.

Por otro lado, puede haber determinados problemas de comportamiento que no sean fáciles de resolver, en cuyo caso es importante solicitar ayuda a un especialista en comportamiento de gatos o a tu veterinario.

Proporciónale un rascador

El gatito es un felino que dedica mucho tiempo a perfeccionar sus técnicas de cazador. Es natural para él arañar y morder, ya que son técnicas que todos los felinos aprenden para poder sobrevivir. Son comportamientos instintivos y no se pueden cambiar. Esto es algo que hay que saber: no se trata de enseñarle a no arañar o morder, sino de que lo haga en un lugar donde no pueda causar daño ni a sí mismo ni a los demás.

Para ello, es importante que le proporciones un rascador, o mejor, un árbol rascador, donde pueda afilarse sus garras. Allí tendrás que llevarlo cada vez que lo veas que araña los muebles, pero siempre cogiéndolo con firmeza pero sin violencia. En el caso de que te arañe, aléjate de él con tranquilidad para que aprenda que si te araña, no hay juego.

Dale de comer

Puede parecer obvio, pero si a un gatito no le das la cantidad adecuada de comida, no sólo puede enfermar rápidamente sino que además se mostrará irritable contigo. Si no vas a a poder atenderle debidamente, no tengas gato. El gatito necesita comer varias veces al día para poder crecer.

Dale una comida especial para gatos, que sea rica en proteínas (mínimo un 70%) y que no contenga cereales (maíz, trigo, cebada, avena, etc.), ni subproductos. Los beneficios los verás pronto: el pelo recuperará su brillo, los dientes estarán blancos, y tendrá un mejor ánimo.

Pero si tienes un gato bebé, tendrás que darle leche de sustitución cada 3 horas. Aquí tienes más información.

Enséñale a usar el arenero

Por lo general, el gatito aprenderá por sí solo a hacer sus necesidades en la caja de arena. Pero a veces puede necesitar un poco de ayuda. Por ello, cada vez termine de comer tienes que llevarlo al arenero. Éste tiene que ser lo suficientemente grande para que pueda caber bien de adulto, y estar rellenado con arena para gatos.

Cada día tienes que retirar sus deposiciones, y una vez por semana debes de limpiar a consciencia la bandeja. De esta manera, se sentirá cómodo cuando vaya a orinar y/o evacuar y no dejará ”sorpresas” por la casa.

Terminamos el artículo dándote lo que consideramos es el consejo más importante: quererlo. Durante demasiado tiempo se nos ha dicho que el gato es un animal independiente y solitario, pero… eso no es verdad. Basta ver los gatos que viven en colonias: están constantemente acompañados por otros de su especie. Se dan cariño, se acicalan entre ellos. Un gato, y más un gatito, necesita precisamente eso: compañía y cariño, todos los días, incluso el último.

Aprovecha todo el tiempo que puedas para estar con él, para jugar con él y para quererlo. Es la única forma de que el peludito crezca feliz. Si hace algo mal, no le grites, ni le pegues ni le rocíes con agua ya que con eso sólo conseguirás que te tenga miedo. Piensa que tiene una esperanza de vida mucho más corta que la que tenemos los humanos, y dale la oportunidad de sentirse bien desde el principio hasta el final.

Esperamos que estos consejos te sean de utilidad para poder construir una relación de amistad fuerte y duradera con uno de los mejores amigos peludos que cualquier ser humano puede tener a lo largo de su vida.

Lo que el gato ha de aprender

Para lograr una buena convivencia es necesario que todo el mundo conozca las reglas del juego y se atenga a ellas. Y en la relación entre una persona y su gato, es la primera la que ha de marcar las reglas –con algunas limitaciones, claro–. Pero es perfectamente posible lograrlo y evitar que el gato haga siempre lo que le plazca.

En esto hay que incluir el ritmo diario impuesto por la profesión de su dueño o por el ambiente familiar, algunas normas de higiene y ciertas consideraciones acerca de los muebles y demás elementos del hogar. Todo ello, son cosas que de entrada al gato no le harán ninguna ilusión.

Por suerte, los gatos son muy adaptables y tienen una gran capacidad de aprendizaje. Así, la labor de su dueño o dueña consiste “solamente” en hacerle ver cómo deberá ser la vida en común. Y para esto, lo más importante es darle a entender al gato que, por favor, ha de aprender a hacer un poco de caso.

Naturalmente, para obtener buenos resultados con un animal tan independiente como el gato es necesario saber tratarlo con sutileza.

Cómo piensan los gatos

Para que las cosas funcionen bien es necesario que empiece por tener muy claro que el gato piensa de un modo muy distinto al de usted. El gato no puede pensar de modo abstracto, es decir, no puede trasladar una experiencia vivida a otra situación distinta.

Si usted lo ha expulsado varias veces de la mesa de la cocina, para el gato significará lo siguiente: “Mi ama/o no quiere que salte sobre la mesa de la cocina”. Pero nunca se le ocurriría pensar que lo mismo se aplica también a la mesa del comedor. Sin embargo, lo que suele ocurrir es lo siguiente: “Cuando mi ama/o no está en la cocina no hay nada que impida subirme a la mesa y, desde allí, alcanzar algo bueno para comer”. ¡Asuntos de lógica felina con la que tendremos que aprender a convivir!

Reglas para la educación

Si al educar al gato sigue algunas reglas elementales muy sencillas, no tardará en tener éxito y su querido felino pronto se convertirá en un miembro más de la familia.

    Reaccionar siempre del mismo modo. Si riñe al gato de formas muy distintas como “¡No!”, “¡Fuera!”, “¡Déjalo!”, “¡Maldito gato!”, etc., lo único que conseguirá es desorientarlo por completo. Emplee siempre la misma expresión, como por ejemplo “¡No!” y su gato ensegu >

Sea consciente y riguroso. Lo más importante a la hora de educar al gato es ser consecuente con las reglas ya establecidas y no desviarse nunca de ellas. Por ejemplo, ningún gato comprenderá que, si tiene absolutamente prohibido subirse a las camas, hoy pueda hacer una excepción porqué usted está enfermo y tiene ganas de acariciarlo. Bastará con que haga solamente una vez una excepción, por muy evidente que sea para usted, para que su gato lo interprete como que se han levantado las prohibiciones vigentes hasta ahora. ¡Menudo problema si a la próxima oportunidad resulta que las viejas reglas recobran su vigencia!

El asunto de los castigos

Los castigos son un punto muy delicado en la educación de un gato. Por una parte, porque es difícil saber que el animal realmente se da cuenta de cuál es el motivo por el que se le castiga. Y por otra, porque el gato puede reaccionar mostrándose cada vez más desconfiado hacia usted, especialmente si los castigos son frecuentes.

Por lo tanto, lo mejor es no llegar nunca a las manos. Es preferible asustarlo con un grito o palmeando con las manos en el momento en que lo encontremos in fraganti. También puede ser eficaz asustarlo con el chorrito de una pistola de agua. Lo ideal sería que el gato no relacionase el castigo directamente con usted, sino con el lugar que le está prohibido.

Para el minino, la situación sería la siguiente: mientras está afilándose a conciencia sus uñas en el sofá, le cae por sorpresa un chorrito de agua que no sabe de donde viene: ¡es el sofá que se defiende porque no le gusta que lo arañen!

Recuerde que los castigos solamente serán efectivos si los aplica en el momento en que sorprende a su minino con las manos en la masa. No sirve de nada castigarlo por algo que ha hecho hace un rato, así nunca conseguirá educarlo.

  • No asustar. A un gato que aún se muestre tím >
    Las mismas palabras. Cuando hable directamente a su gato, emplee siempre las mismas palabras y las mismas expresiones.
  • Sin excepciones. Para su gato, una regla con excepciones no es una regla. Si usted desea que su gato siempre se porte “bien” (que no pida comida cuando usted esté en la mesa, que no se suba a las camas, etc.), deberá regañarle siempre que haga algo malo, sin excepciones.
  • Respetar sus derechos. Su gato no comprenderá que alguna vez le priven de sus derechos, aunque solo sea “ocasionalmente”, como por ejemplo no le dejen subirse al sofá cuando hay visitas. Esto le hará sentirse muy disgustado.
  • Castigos. No pegue nunca a su gato, porque lo único que conseguiría sería destruir la relación de confianza entre ambos. Si encuentra a su minino haciendo algo que le está prohibido, asústelo.

Si deseas conocer a fondo todo lo relacionado con el lenguaje de los gatos, te recomendamos la publicación El lenguaje de los gatos: interpretarlo y comprenderlo de la editorial Hispano Europea:

Últimos Comentarios sobre este artículo (36)

Por luis_e el 27/10/2016 a las 02:09h

Tu gato es un alien, a tomar en cuenta.

Por key6236 el 09/12/2015 a las 06:46h

hola tengo una gatita d 2 meses es nuestra primera mascota y estamos enamorados tanto que aun no nos ponemos firmes con las reglas pero eso es otro tema mi duda es de momento la mantenemos dentro d casa salvo algunas veces que se ha escapado a husmear los exteriores en algún descuido de la puerta abierta realmente nos da mucho miedo lo que pueda pasarle fuera de casa si se aleja o se pierde y es tan pequeña. es imprescindible que salgan? tampoco queremos verla infeliz ni mantenerla en cautiverio a que edad es conveniente dejarla explorar el mundo exterior? gracias

Por marala el 02/12/2015 a las 23:54h

Tengo casi 3 meses y me sirven estos concejos de mucho .
Gracias.

Por eseaene el 02/10/2015 a las 11:53h

Hola! Tengo una gatita de casi tres meses y tengo un par de preguntas. La cosa es que la separaron de su madre demasiado pronto y al principio de tenerla la dejaba que durmiera conmigo y mi marido en la cama porque me daba pena y era muy pequeñita, pero ha resultado que mi marido es alérgico, por lo que ahora no queremos que se suba pero no deja de hacerlo, ¿Qué más puedo hacer para evitar que se suba a parte de bajarla al instante?
Por otra parte, siempre ha hecho sus cosas en la caja pero desde hace dos días que le ha dado por hacerlo en un rincón de la habitación. Lo que hago para castigarla es hacer que huela el pipí y gritarle ¡No!, además la llevo a la caja como enseñándole dónde tiene que ir, después lo limpio y tiro ambientador para que no note su olor y no lo vuelva a hacer, pero siempre acaba volviendo. ¿Qué más puedo hacer?
Gracias
S.

Por eseaene el 02/10/2015 a las 11:52h

Hola! Tengo una gatita de casi tres meses y tengo un par de preguntas. La cosa es que la separaron de su madre demasiado pronto y al principio de tenerla la dejaba que durmiera conmigo y mi marido en la cama porque me daba pena y era muy pequeñita, pero ha resultado que mi marido es alérgico, por lo que ahora no queremos que se suba pero no deja de hacerlo, ¿Qué más puedo hacer para evitar que se suba a parte de bajarla al instante?
Por otra parte, siempre ha hecho sus cosas en la caja pero desde hace dos días que le ha dado por hacerlo en un rincón de la habitación. Lo que hago para castigarla es hacer que huela el pipí y gritarle ¡No!, además la llevo a la caja como enseñándole dónde tiene que ir, después lo limpio y tiro ambientados para que no note su olor y no lo vuelva a hacer, pero siempre acaba volviendo. ¿Qué más puedo hacer?
Gracias
S.

El refuerzo positivo


En todos los aspectos que te vamos a mostrar sobre tu gato, deberás entender que es imprescindible que emplees el refuerzo positivo. Úsalo cada vez que tu gato haga bien algo que le estás enseñado. Prémialo.

Pero tiene que ser en ese preciso instante, para que asocie el regalo con un comportamiento adecuado. De este modo, el animal relacionará en seguida esa función y tratará de hacer lo que le pides para conseguir su premio.

Cómo educar a tu gato para usar el arenero


Esta es una de las tareas que los propietarios de una de estas mascotas desean que se realice lo antes posible. Pues deberías saber que tu preocupación prácticamente es innecesaria. El gato es un animal muy independiente y necesita intimidad para hacer sus necesidades.

En este caso, la cuestión depende más de ti. Debes elegir el sitio apropiado para que tu mascota se sienta cómoda y el lugar le resulte íntimo. Para fomentar la costumbre, que es básicamente natural en ellos, no pongas la caja de arena cerca de su comida y su agua. Son muy escrupulosos.

Procura elegir el arenero adecuado para tu gato y evita colocarlo en una zona de paso, por donde exista mucho trasiego que impida a tu amigo acceder a su arenero con tranquilidad. Tampoco es una buena idea complicarle el acceso colocando el artilugio en sitios altos o difíciles de llegar.

Procura dejar a tu gato dentro del arenero cada vez que haga una de sus comidas, esto le ayudará a asociar el comportamiento con el acto que deseas que aprenda.

Limpia la arena con frecuencia, mejor si es a diario. Somete la caja de arena a una limpieza profunda una vez por semana. Tira la arena sucia, lava el recipiente con agua y jabón y recárgalo con arena nueva.

Cómo educar a tu gato para que no muerda


Esta es una costumbre que se puede volver muy incómoda. En numerosas ocasiones, la mordida del gato o un arañazo puede deberse a que está jugando y se acelera demasiado. Si es así, deja de jugar con él inmediatamente. Debe comprender que si utiliza esa táctica, no hay juego.

Otra razón muy importante es que el animal se acelera y entra en modo cazador. En este caso, no debes reñirle. Está obedeciendo a un comportamiento primitivo y ancestral. Recuerda que los gatos que viven con nosotros acaban medio adiestrados, pero que nunca estarán completamente domesticados. Va en su ADN.

Si notas que el gato parece estar cazando, usa uno de esos palitos largos con un hilo y un juguetito al final. Emplea bolas y peluches para gatos, de manera que el animal satisfaga su instinto sin hacer daño a nadie.

En ningún caso, si tu gato te muerde, debes gritarle o rociarle con agua. Solo conseguirás que el animal te tenga miedo.

Cómo educar a tu gato para que no arañe tus muebles


Esta costumbre te puede traer de cabeza durante algún tiempo y puede malograr alguno de tus muebles favoritos. Además, esta es una de esas costumbres que debes eliminar de la conducta de tu gato lo antes posible.

Si lo has cogido desde cachorro, puedes estimularte a utilizar uno de esos rascadores multiusos. Suelen tener muchos cachivaches alrededor, como un pequeño parque de juegos y se divierten bastante.

Si este no es el caso, todavía estamos a tiempo. Eso sí, recuerda que el gato necesita arañar, es otra de sus características, las de mantener sus uñas afiladas.

Oriéntate por su objeto favorito. Ese mueble al que parece tenerle más ganas, le atrae, se engancha a él y lo tiene destrozado. Si es un mueble alto, recuerda que hay rascadores de distintas alturas, para que puedas elegir el que mejor se adapta al gato y a tu espacio.

Pero puedes empezar con un simple rascador vertical y ponerlo junto al mueble objeto de su devoción. Coloca al gato frente al rascador en cuanto notes que comienza a arañar el mueble elegido. También es una buena idea cambiar el mueble de sitio y dejar el rascador en su lugar.

Aquí puede funcionar de nuevo el refuerzo positivo. Dale algunas chuches al lado del rascador, muéstrale que este es un sitio en el que puede estar tranquilo y divertirse. Acarícialo en ese lugar más que en otras ubicaciones de la casa. Ya verás como pronto le encantará su rascador.

Cómo educar a tu gato para que no se suba a la encimera


En este apartado también te pueden venir muy bien los juguetes y, enlazando con el rascador del consejo anterior, te recomendamos unos juguetes con plataformas a distintos niveles y rascador incorporado. Puede venirte muy bien para estas situaciones. Facilitas la labor de evitar el arañado y también la de subirse a la mesa

Algo tienes que hacer, porque el gato también es escalador por naturaleza. En este caso debes volver a usar la razón y la paciencia para enseñar a tu gato a no hacer algo que a él le encanta y a ti te gustaría evitar.

Como siempre, es más fácil enseñarle modales cuanto más pequeño sea tu gato. Por supuesto, tú también debes colaborar, en principio no dejando nunca comida en la mesa. De todos modos, esta no es la única razón por la que tu mascota puede subir a la mesa.

Los gatos son muy curiosos, y unas llaves, un adorno llamativo… cualquier cosa puede llamar su atención y hacerlo trepar. Lo mejor, por tu parte, es que durante un tiempo procures que la encimera esté completamente vacía.

Durante un tiempo, si tienes un gato un poco cabezota, prueba a colocar sobre la mesa algunas tiras de papel de aluminio. A muchos gatos no les gusta su sonido y reflejos y evitarán subir con el tiempo. En cualquier caso, la paciencia aquí también resulta primordial.

Cómo educar a tu gato para que no maúlle


Lo primero que debes averiguar es si le ocurre algo a tu mascota. Ten en cuenta que esta es la única manera que el gato tiene de hacerte saber que siente malestar o está enfermo. Si no es el caso y suele daros la noche a ti y a tus vecinos, tendremos que tomar cartas en el asunto.

Una de las razones del maullido de un gato es, simple y llanamente, que quiere que le prestes atención. En ese caso, lo mejor que puedes hacer es todo lo contrario. No juegues con él, ni siquiera le mires cuando esté haciendo esto.

Puede ser que la mascota esté en celo. Recuerda que la esterilización evita problemas a los animales y les evita todos los contratiempos que les ocurren durante este periodo hormonal.

Si el gato es muy pequeño es normal que su maullido sea más asiduo. A través de él te va a pedir comida, agua, calor…

Tienes que saber que el gato es un animal muy propenso al estrés. Puede verse sometido a él por un cambio de casa, porque tienes que trabajar y pasa tiempo en soledad, por cualquier tipo de cambio de su rutina…

En estos casos es precisa la comprensión. Procura que tu gato se vea compensado con todo el cariño del mundo cuando estés en casa. Intenta normalizar el entorno de tu mascota lo antes posible y pónselo lo más parecido posible al que tenía antes. Cuando pase el estrés, el gato volverá a estar como nuevo y dejará de maullar.

Cómo educar a tu gato para que no se arranque el pelo


Estamos ante un buen dilema, porque este comportamiento obedece a causas más serias. Es cierto que los gatos son animales a los que les encanta pasarse horas acicalándose, pero no se hacen daño.

Si notas que tu gato empieza a perder pelo por la zona del abdomen o las patas y descubres grandes mechones por el suelo, es el momento de acudir a tu veterinario de confianza.

Puede ser por distintas causas, pero todas ellas están relacionadas con un problema que precisa de la intervención del veterinario. La razón de que tu gato se arranque mechones puede ir desde modificaciones del sistema hormonal hasta problemas con su sistema inmune. También ocurre cuando el gato tiene parásitos, está estresado, su dieta no es la adecuada o es alérgico a algo.

Como ves, en este caso tú no podrás hacer nada, excepto dejar el asunto en manos de su médico. Él determinará, después de analizar al gato, cuál es la causa del comportamiento anormal y te dará las pautas a seguir para que todo vuelva a la normalidad.

Cómo educar a tu gato para que no se suba a tu cama


Algunos dueños están encantados con la sensación de protección y afecto que les produce dormir con su gato. En otras circunstancias (una alergia fuerte, falta de espacio…), la mascota no debería compartir cama.

Debes hacer comprender a tu gato que tu cama no es un espacio por el que él pueda rondar. No va a ser sencillo, porque a este tipo de mascotas les encanta pasar el tiempo tumbados, durmiendo, sobre algo limpio y acolchado… tu cama cumple con todos sus requisitos.

Por si todo ello fuera poco, tus feromonas también entran en el juego. La cama en la que tú duermes está impregnada de tu olor y esto para el gato es un reto. Él siempre querrá esparcir su propio olor por todos los huecos de la casa. Así que tu cama es un buen lugar que marcar.
Ya hemos comentado que no sirven los castigos. Cuando veas que va a subir a tu lecho o ya esté acomodado en él, cógelo suavemente y colócalo en la suya.

Una opción para gatos reticentes es hacer ruido con algo que les resulte desagradable. Cuando lo veas en tu lugar de descanso, agita una lata con monedas o algo parecido. Es muy importante que el felino no se dé cuenta de que el ruido lo haces tú. Son muy inteligentes, inmediatamente dejará de tener miedo y persistirá su conducta.

Otro sistema es el de moverlo e incomodarlo cada vez que lo veas dormido en tu lecho. Hazlo persistentemente. De este modo, el gato entenderá que este no es un buen lugar donde descansar.

Por último, para los más cabezotas, lo mejor que puedes hacer es mantener cerradas las puertas de los dormitorios. Recordamos que esta medida es solamente para situaciones extremas de alergias, en las que el dormir con ellos, provoca gran malestar en el sistema inmunológico de quien la padece y debemos acostumbrar al gato a que no esté en la cama, por motivos de salud. Pensamos que no hay mejor experiencia que dormir con ellos.

​Cómo educar a tu dueño para…

Antes de acabar con este artículo, es bueno realizar un balance sobre algunos puntos clave en la educación de un gato. Si ya has tenido una de estas mascotas, sabrás de lo que hablamos. Si vas a adoptar una, puedes tener una guía para poder educarlo.

Lo más importante es que esa educación comience lo antes posible, cuando son cachorros y nada más llegar a casa. No utilices la violencia ni los métodos desagradables, el gato es más propenso a seguir instrucciones si sabe que consigue algo agradable: premios, juguetes, caricias…

Finalmente, ten mucha paciencia con un animal que, aunque lleve con nosotros más tiempo que las Pirámides de Egipto, seguimos sin poder domesticar del todo.

El felino tiene sus instintos muy desarrollados y eso no significa que no te quiera, solo que ciertos impulsos son demasiado fuertes para él.

Procura evitarle situaciones estresantes, dejarle mucho tiempo solo o no dotarlo de juguetes, un buen espacio para descansar, un sitio limpio para su agua y su comida y uno íntimo para que haga sus necesidades. Si las cosas no funcionan, siempre podrás pedir consejo sobre cómo educar a tu gato.

Por último, nos encantaría que compartieras en FeelCats, tu experiencia con tu gato y si crees que has educado de algún modo a tu gato, en alguna costumbre que no fuera de tu agrado.

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