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Las picaduras de insecto no suelen presentar problemas serios, salvo que el niño presente una alergia a determinado insecto o que el insecto en cuestión sea portador de una enfermedad grave.

En el caso de presentarse síntomas de alergia ante la picadura por ejemplo de una abeja (hinchazón excesiva de la zona, urticaria, dificultad respiratoria o anafilaxia. ), se debe acudir de inmediato a urgencias. Lo mismo que si tras una picadura por ejemplo, de garrapata, queda la cabeza del insecto dentro de la piel o el niño comienza a presentar otros síntomas como fiebre, mareos o dificultad respiratoria.

Los expertos nos recomiendan, sobre todo en niños muy pequeños, mantenernos alerta ante la picadura de un insecto, y mantenerle en observación, para detectar a tiempo cualquier otro síntoma que nos haga sospechar de que la picadura en sí puede complicarse.

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Aunque la mayoría suelen carecer de importancia, existen otras que pueden provocar consecuencias negativas para la salud

En la época estival nos exponemos a las picaduras de multitud de insectos. Aunque la mayoría suelen carecer de importancia, existen otras que pueden provocar consecuencias negativas para la salud, como la transmisión de determinadas enfermedades. De ahí la importancia de conocer el aspecto de cada una de las picaduras y de saber cómo actuar en cada caso.

Para facilitar esta tarea, la web Guía Infantil ha publicado una guía en la que aparecen los distintos tipos de picadura y algunas recomendaciones para cada una de ellas.

1. Mosquito. Se trata de la picadura más reconocible, puesto que es también la más habitual. Normalmente, encontramos un punto o bulto único y rojo sin hinchazón, que no supone peligro alguno, a no ser que exista alergia o que el insecto haya transmitido una enfermedad. En estos casos aparecerá el dolor y la fiebre.

2. Pulgas. Suelen aparecer distintas picaduras agrupadas y cercanas entre sí, así como un picor constante. Para evitarlas, es importante revisar las sábanas de vez en cuando y cambiarlas con frecuencia, más aún si se tienen mascotas en casa.

3. Avispa o abeja. Estas picaduras suelen provocar mucho dolor e hinchazón en la piel durante un par de días y su aspecto es muy reconocible: mancha roja con un punto blanco en el centro, donde suele quedar clavado el aguijón, en el caso de las picaduras de abeja. Si se da el caso, es importante retirarlo cuanto antes.

4. Araña. Los mordiscos de estos insectos también provocan bultos en la piel, ya sean grandes o pequeños, con un punto en el centro. Además, existen muchos tipos, por lo que su reconocimiento requiere una búsqueda más exhaustiva. Por ejemplo, la viuda negra deja dos puntos juntos en el centro de la picadura.

5. Garrapata. Estas picaduras no provocan dolor, pero sí un cerco de color rojo. En muchas ocasiones, la garrapata queda adherida a la piel, por lo que es necesario retirarla de inmediato, cuidando que la cabeza no quede dentro. Según la región, estos insectos pueden contagiar enfermedades como el Lyme o Riskettsia, por lo que, en el caso de ser víctima de su picadura, es recomendable visitar a un médico cuanto antes.

6. Hormigas. La mordedura de una hormiga produce hinchazón en la piel y, en ocasiones, algo de pus y ampollas al cabo de unos días.

1. Picaduras de mosquitos

Son las más habituales, especialmente en verano. Son el tipo de picadura de insecto que produce ampolla enrojecida. Su picazón suele ser localizada y fácil de tratar con alguna crema especial. Pueden llegar a ser muy molestas, especialmente cuando aparecen varias picaduras seguidas, pero no suelen revestir gravedad, salvo en casos en los que se presente fiebre o dolor articular. En estas situaciones hay que ir al médico cuanto antes para evitar infecciones.

2. Picaduras de avispas y abejas

Son unas de las picaduras más dolorosas, ya que el aguijón del insecto se clava en la piel. Aunque a priori no revisten gravedad, pueden ser muy peligrosas para los alérgicos a estas picaduras, aproximadamente el 10% de la población. De ser así, el afectado empezará a sentir náuseas, ardor en la lengua y dificultad para respirar, por lo que hay que acudir a urgencias cuanto antes.

Si no es tu caso, sentirás dolor los minutos siguientes a la picadura y notarás una hinchazón leve y enrojecimiento en la piel. Basta con lavar la zona con agua y jabón y aplicar hielo para bajar la hinchazón y paliar el dolor.

Identificar una picadura de abeja es muy sencillo, puesto que son muy similares a las de avispa, pero menos habituales, ya que este insecto solo ataca si se siente amenazado. Los síntomas son los mismos y la forma de proceder también.

3. Picaduras de arañas

La mayor parte de las picaduras de araña son inofensivas, salvo las de los arácnidos venenosos. Suelen manifestarse con una ampolla y dos puntitos en la piel que delimitan la ‘mordedura’ de la araña. Ocasionan dolor, picor y enrojecimiento, por lo que conviene lavar la zona con agua y jabón y aplicar un poco de hielo para aliviar el dolor.

4. Picaduras de garrapatas

Aunque no parezcan grave a simple vista, las picaduras de garrapatas pueden llegar a ser muy peligrosas, puesto que transmiten enfermedades como la enfermedad de Lyme. Es muy importante extraer la garrapata de la zona donde se haya producido la picadura, porque suelen quedarse adheridas a la piel durante un tiempo. Para extraerla se puede utilizar unas pinzas. Después, hay que lavar muy bien la zona con agua y jabón. Las picaduras de garrapatas producen dolor, hinchazón y sensación de ardor. En el caso de sufrir un malestar más grave, hay que ir al médico de inmediato para que compruebe si se ha producido la transmisión de algún virus.

5. Picaduras de pulgas

Se manifiestan en forma de pequeños bultos rojos en la piel, en grupos de tres o cuatro y que producen una comezón intensa. Ante estas picaduras hay que evitar rascarse para que no se infecten. Bastará lavar la zona con agua y jabón y aplicar alguna pomada que alivie el picor.

6. Picaduras de chinches

En muchos casos es difícil identificar una picadura de chinche, ya que muchas personas pueden no sentir ningún tipo de picor o molestia, mientras que otras pueden sufrir erupciones grandes, si son alérgicas. Para reducir el picor y evitar que la zona se infecte, hay que lavarla con agua y jabón y cuidar mucho su higiene.

7. Picaduras de hormigas

No suelen ser muy habituales, pero las picaduras de hormigas rojas se producen a través de la inyección de veneno en la piel, lo que ocasiona ampollas, irritación y picazón. Las molestias pueden reducirse notablemente aplicando una crema con corticoides.

8. Picaduras de escorpiones

Aunque en España es muy extraño ver una de estas picaduras, saber identificar una picadura de escorpión es fundamental para actuar con rapidez y evitar problemas de salud más graves. Lo primero que hay que tener en cuenta es el tipo de alacrán que ha picado, la edad de la persona y la cantidad de veneno en el cuerpo.

Es importante saber que, en estas picaduras, el aguijón del animal se queda incrustado en la piel, por lo que hay que extraerlo cuanto antes. Para ello, hay que raspar la zona con una navaja y nunca utilizar pinzas, puesto que al ejercer presión el veneno puede derramarse y aumentar dentro del cuerpo. Una vez extraído el aguijón, hay que lavar muy bien la zona con agua y jabón, aplicar hielo y acudir al médico para mayor tranquilidad.

El mosquito seguirá con sus picaduras muchos veranos

El mosquito seguirá con sus picaduras muchos veranos

Culex pipiens es el mosquito más común de España y del mundo, y todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sido su víctima. Repelentes y otros remedios caseros serán parcialmente suficientes para prevenir tan molesta picadura, pues lejos de desaparecer de nuestros entornos, este insecto será cada vez más abundante con el aumento de las temperaturas, y colonizará zonas en las que antes le era imposible vivir.

Los mosquitos te van a picar

¿Sería posible un mundo sin moscas? ¿Sin el gorgojo de la patata? ¿Sin el mosquito? «Pienso que sí, pero una vez que los mosquitos forman parte del puzzle de la biocenosis (comunidad ecológica), es ya difícil, por no decir imposible, prescindir de ellos», manifiesta Santiago Ruiz Contreras, entomólogo en el Servicio de Control de Mosquitos de la Diputación Provincial de Huelva.

Los mosquitos como Culex pipiens son «imprescindibles» para algunos virus y para otros agentes patógenos, que sin ellos no podrían transmitirse. Aunque no son muchas las especies que se alimentan de estos insectos en su forma adulta o en su fase larvaria, para ciertos peces, anfibios o aves forman parte de su dieta. Sin embargo, «desde un punto de vista antropocéntrico, podríamos prescindir de los mosquitos, pero no olvidemos que es sólo nuestro punto de vista, nada objetivo», asegura Ruiz Contreras.

La peculiaridad de Culex pipiens es que es casi la única especie de mosquito presente en todo el globo salvo en los polos. El mosquito, típico de ciudad, es «el más frecuente» en España, «aunque hay zonas donde no es la especie más abundante», precisa el entomólogo. No obstante, con el cambio climático, este mosquito podría ampliar su distribución en nuestro país.

Una vida ligada al calor y al agua

«Con el incremento de las temperaturas no sólo aumentará el número de generaciones (crías) al año sino también la posibilidad de colonizar zonas en las que antes no podían vivir por no reunir los requisitos climáticos», explica a SINC Ricardo Jiménez Peydró, investigador en el Instituto Cavanilles de Biodiversidad de la Universidad de Valencia.

Las especies, sobre todo las de montaña en España, que tienen una distribución limitada y que dependen de unas temperaturas favorables se verán afectadas por el cambio climático y por el consecuente aumento de temperaturas. No será el caso de Culex pipiens, «especie que debe su carácter ubicuo a su plasticidad ambiental», confirma Ruiz Contreras.

Al ser un habitante más de las ciudades, el mosquito es «un vecino que aprovecha ya los cambios que el hombre realiza en su entorno, que son mucho más a corto plazo que los producidos por el cambio climático», puntualiza el científico.

Picadura dañina y traidora

Por su carácter cosmopolita, la posibilidad de picar y transmitir enfermedades a los seres humanos aumenta, sobre todo por la noche y en espacios cerrados. De las enfermedades que Culex pipiens puede trasmitir destacan numerosas arbovirosis (enfermedades tropicales caracterizadas con encefalitis y fiebres), las filariasis (infecciones parasitarias) y el Virus del Nilo Occidental, «la más conocida de todas por los procesos graves a los que dio lugar en la ciudad de Nueva York en 1999», recuerda Jiménez.

Aunque este mosquito trasmite multitud de enfermedades en todo el planeta, «en España preferentemente podrían circular y ser transmitidos por el vector los virus del Nilo Occidental y Usutu, según los datos publicados hasta el momento de la península», aclara Ana Vázquez, investigadora en el Laboratorio de Arbovirus y Enfermedades Víricas Importadas del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III.

Una única picadura es suficiente para transmitir la enfermedad. «Como una hembra realiza varias picaduras a lo largo de su vida, las transmisiones son numerosas», comenta Jiménez. Pero no todas las personas están tan expuestas a las picaduras. Los mosquitos eligen a sus «víctimas».

Estos insectos «detectan diferenciales de emisión de CO2, y son atraídos por la combinación de sustancias como el colesterol, el ácido úrico, y otra serie de componentes con mayor o menor volatilidad que marcarán sus preferencias para alimentarse», informa Ruiz Contreras. Además, «a menor vellosidad y menor espesor de epidermis más propensa será la persona a la picadura de los mosquitos», añade el investigador. Para evitar las picaduras, lo más eficaz es un buen repelente.

El mosquito tigre en España, una amenaza creciente

En los últimos años, el mosquito tigre (Aedes albopictus) ha hecho su aparición en España. Procedente del sueste de Asia, esta especie invasora ya se ha extendido por África, América y Europa. En la actualidad, «se encuentra distribuido en Cataluña, sobre todo en los alrededores de Barcelona, aunque también está en algunas localidades de Gerona y Tarragona», asegura el investigador del Instituto Cavanilles.

Según el científico, desde el mes de septiembre del 2009, la especie está criando también en la Comunidad Valenciana, «concretamente en Torrevieja». A pesar de una expansión muy lenta, «la climatología favorable de la zona hace suponer que pueda tener una dispersión relativamente rápida», advierte Jiménez.

Al igual que otras especies de mosquitos típicas de España, la picadura del mosquito tigre provoca una reacción alérgica «importante» con inflamación de la zona afectada y acusado prurito. «Su peligrosidad reside en su potencialidad para transmitir virosis, como el virus del Chicunguya, además de ser vector de transmisión de la Fiebre Amarilla. La diferencia con otros mosquitos «urbanos» es que pica no sólo por la noche, sino también durante el día», apunta el experto.

Cómo reconocerla

Es muy probable que sepas reconocer la picadura de mosquito, ya que es la más usual. ¿Quién no ha sido picado por un mosquito alguna vez? Lo más claro es que la picadura suele ser única, sin agrupaciones demasiado cercanas ni hinchazón. Además, se ven como manchas rojas o bultitos pequeños.

En general, no puedes hacer mucho más que esperar. Las picaduras de mosquitos suelen ser inofensivas. Si sientes demasiada comezón, puedes aplicar alguna loción anestésica.

Eso sí: debes preocuparte si sospechas que tienes una reacción alérgica, o si las picaduras están acompañadas de síntomas como fiebre o dolor en todo el cuerpo, que pueden indicar la transmisión de una enfermedad.

2. Picaduras de pulgas

Cómo reconocerla

Son picaduras pequeñas y agrupadas, muy cercanas entre sí, generalmente numerosas. Producen mucho picor y se ven como pequeños montículos en la piel.

La picadura de pulga suele ser inofensiva, pero estos insectos pueden convertirse en plaga si no se los detiene.

Para evitarlas deberías revisar las sábanas (evitando las de colores oscuros), sacudirlas bien, y no dejar la cama sin tender, sobre todo si tienes mascotas.

3. Picadura de avispa o abeja

Cómo reconocerla

Las picaduras de avispa o de abeja producen mucho dolor, hinchazón y ardor, aunque estos efectos no duran más de uno o dos días. Se presenta como una manchita roja con un punto blanco en el medio. Allí, en algunos casos, puede haber quedado el aguijón, la confirmación más clara de que se trata de este tipo de picadura.

A pesar del dolor, no hay que preocuparse demasiado por esta picadura. Eso sí, para evitar infecciones es importante retirar el aguijón. Luego de quitarlo, aplica un poco de antihistamínico para curar la picadura.

4.Picadura de hormigas coloradas

Cómo reconocerla

Cuando una hormiga roja / colorada pica a una persona, se siente un dolor agudo y quemazón. Estos insectos pueden ser muy agresivos, especialmente si se ataca el hormiguero en el que viven.

Si, por ejemplo, pisas por accidente un hormiguero de coloradas, ellas reaccionarán atacándote.

Al día siguiente, cada picadura de hormiga roja se convierte en una ampolla.

A menos que seas alérgico a estos insectos, no debería ser necesario recurrir al médico ante una picadura. Lo primero que debes hacer es limpiar bien el área para evitar infecciones. La higiene, además, ayudará a reducir la comezón y el ardor.

También puedes hacer una pasta de agua y bicarbonato de sodio para aplicar sobre la picadura y mejorar los síntomas.

5. Picadura de garrapata

Cómo reconocerla

La picadura de garrapata no produce dolor, y se ve como un pequeño cerco o mancha de un rojo muy vivo. Pero presta mucha atención: ¡pues la garrapata podría seguir adherida a tu piel!

Es que este insecto mete la cabeza dentro de la piel para poder alimentarse de nuestra sangre. Sí, desagradable.

Justamente porque la garrapata puede estar metida dentro de la piel, no hay que intentar sacarla tirando de cualquier forma, porque puede ser perjudicial.

Una buena idea para removerla de la piel es aplicar vaselina, que ahoga al insecto sin hacerte daño en la piel. Una vez muerta, será fácil retirarla.

Otra opción es hacer una solución hirviendo hojas de romero con cáscara de limón. Una vez realizada, frota la mezcla sobre la picadura. La garrapata se caerá inmediatamente y la piel tendrá un olor agradable.

Si estás en una zona rural o en una región en donde sospechas que la garrapata pudo contagiarte enfermedades como Lyme o Riskettsia, deberías consultar a un médico, lo mismo si la extremidad se hincha o hay dolor.

6.Picadura de araña

Cómo reconocerla

Las picaduras de araña son similares a las de otros insectos: un montículo que produce bastante picor en el que puedes localizar un punto de lesión, que es la mordida.

Pueden ser picaduras pequeñas o grandes. En los casos de arañas peligrosas como la viuda negra la picadura es diferente: se ve como dos pinchazos juntos. En el caso de la también peligrosa reclusa marrón, la mordida tiene forma de diana.

Los síntomas normales incluyen, además de picor, hinchazón, espasmo y dolor muscular (sobre todo cuando pican arañas grandes). Si eso es lo que experimentas, es que no debes preocuparte demasiado.

Para aliviar las molestias se puede lavar con agua y con jabón, lo que ayudará a reducir la hinchazón. Si aparecen síntomas diferentes o la picadura se pone muy fea y te genera dudas, puedes consultar con un médico.

¿Cómo defenderse del mosquito tigre?

Las pinturas insecticidas son eficaces contra el mosquito tigre. Eso es lo que se desprende de un estudio de la Universidad de Zaragoza, que ha demostrado el alto nivel de eficacia de las microcápsulas poliméricas Inesfly contra las picaduras del mosquito tigre asiático (Aedes albopictus), transmisor del Dengue y el Chikungunya.

Las pinturas ‘antimosquitos’, que se aplican tanto en el interior como en el exterior de las viviendas, contienen microcápsulas poliméricas que liberan insecticidas e inhibidores de crecimiento (biocidas) de forma progresiva al menos durante seis y ocho meses, aplicados tanto en la pintura del interior de las viviendas como en soluciones acuosas, en el exterior.

Una investigación de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, dirigida por Javier Lucientes, ha comprobado la utilidad de esta tecnología para el control del mosquito tigre, especie invasora transmisora de enfermedades víricas emergentes a nivel mundial.

El trabajo ha logrado determinar no sólo la eficacia de esta tecnología en el control de los mosquitos tigre, sino también el periodo de tiempo en que el biocida resulta útil al ser liberado sobre distintos sustratos como paredes de yeso, maderas, habituales en países tropicales, y con métodos de aplicación de fácil utilización, como pinturas, barnices, agua, etc.

Se han realizado diversos ensayos de eficacia en insectarios con colonias de mosquitos. Las pruebas se han realizado tanto en pintura como en soluciones acuosas, como lacas. Las pinturas con insecticidas se han ensayado sobre dos tipos de substratos: uno muy poroso, que se emplea como material de construcción (ladrillo, tocho) y, otro de superficie lisa, menos absorbente, como la madrea, material también empleado en la construcción.

La misma tecnología se aplica contra el Chagas y la malaria

Los resultados han demostrado que, en el caso de las pinturas para las paredes en el interior de las viviendas, la eficacia de los productos ensayados sobrepasan los seis meses y en cuanto a las soluciones acuosas, utilizadas para combatir a los estadios larvarios en recipientes situados al exterior, su eficacia sobrepasa los ocho meses después de una única aplicación.

La tecnología, desarrollada por la empresa Inesfly, se emplea desde hace años con éxito en proyectos internacional de salud y fue creada por la investigadora química Dra. Pilar Mateo, para la puesta en marcha de programas de salud internacionales. Inesfly S.L. Ingeniería de salud se encarga de diseñar y llevar a cabo proyectos de investigación tanto a nivel de laboratorio (nuevos formulados, nuevas aplicaciones) como a nivel de campo (proyectos internacionales, con estudios científico-técnicos sobre eficacia real de los formulados Inesfly, estudios toxicológicos…). De hecho, esta tecnología ha sido muy eficaz en la erradicación intradomiciliaria de vectores de la enfermedad de Chagas y malaria.

El proyecto Inesfly, que cuenta con el apoyo del Gobierno de Aragón y financiación de Ibercaja, comienza ahora una segunda fase, que se desarrollará en Bolivia, donde se comprobará la eficacia de las microcápsulas frente al mosquito Aedes aegypti, transmisor de la fiebre amarilla. El trabajo aplicará los mismos protocolos que han demostrado su eficiencia frente a Aedes albopictus, a nivel de laboratorio en España.

Insecticidas que atacan por la pared

Las microcápsulas poseen una estructura morfológica compuesta por dos elementos, un núcleo activo y un armazón polimérico que las envuelven. Sin embargo, el proceso para obtenerlas es complejo ya que las sustancias activas (los insecticidas) son introducidas en la matriz, lográndose por las propiedades del polímero una liberación gradual de los agentes activos.

En los últimos años se ha producido una alarmante expansión del área de distribución en todo el mundo, incluido Europa, de las dos especies de mosquitos objeto del estudio: Aedes albopictus y Aedes aegypti, que tienen una gran repercusión sanitaria por ser los vectores más eficaces de enfermedades tan importantes a nivel mundial como el dengue, la fiebre amarilla o el chikungunya.

En los países del tercer mundo es donde se producen los problemas más graves con millones de afectados y de muertes. Pero el cambio climático y la globalización están favoreciendo la conolización de estos mosquitos en los países desarrollados.

Debido a que no existen vacunas para curar estas enfermedades infecciosas, la OMS recomienda acciones para el control de la cría de estos mosquitos y la lucha frente a los mosquitos adultos, transmisores de la enfermedad.

Perfil del mosquito común

– Características de la especie: Culex pipiens realmente no es una especie sino un complejo de al menos dos «trofoespecies»: Culex pipiens pipiens, que se alimenta de aves, y Culex pipiens molestus, que se alimenta sobre humanos y pica en el interior de los recintos. «Es el típico mosquito que pica de noche en nuestra habitación».

– Hábitat: Vive en el entrono de sus zonas de cría, es decir lugares donde hay agua, sin flujo y estancada, de forma temporal o permanente. La temperatura del agua debe situarse por encima de los 14ºC para tener actividad de adultos y crías. En los trópicos es donde hay mayor distribución de mosquitos.

– Esperanza de vida: Culex pipiens, con una generación de unos seis días a temperaturas ambientales de algo más de 30ºC, vive cerca de una semana, También hay hembras invernantes que pueden vivir periodos de casi cinco meses.

– Crías: A lo largo de su vida, una hembra puede poner de 800 a 2.500 huevos, que son depositados en la superficie del agua formando grupos pegados.

– Incubación: Las zonas de cría son masas de agua dulce (agua en superficie y agua subterránea). Se convierten en poblaciones plaga en las masas de agua inestables y muy contaminadas orgánicamente, por la ausencia de competidores y predadores. Estas charcas son sobre todo aguas de origen antrópico, dentro de los núcleos de población humanos. La hembra pasa el invierno ya fecundada en lugares húmedos.

– Aspecto: El mosquito alcanza un tamaño de unos 5 ó 6 milímetros y tiene un color básico marrón-grisáceo.

– Modus operandi: La trompa del mosquito penetra en la piel. Dispone de dos canales: el alimenticio, para absorber la sangre, y el salivar, por el que inyecta un anticoagulante. Ante las proteínas de la saliva, el cuerpo humano envía sangre para neutralizarlo, que el mosquito absorbe fácilmente por los anticoagulantes. La absorción de sangre puede durar hasta dos minutos y medio. Para limitar la sensación de picor para succionar tranquilamente, el mosquito segrega unas sustancias antiinflamatorias e inmunopresoras.

– Enfermedades trasmitidas: Con su picadura, el mosquito puede transmitir el Virus del Nilo Occidental, numerosas arbovirosis (enfermedades tropicales caracterizadas por encefalitis), y filariasis (enfermedades parasitarias).

– Especies de mosquito: En el mundo existen unas 2.500 especies de mosquitos. En España hay 54 especies confirmadas.

Olor humano, manjar de mosquitos

El olor humano es el favorito de los mosquitos y, claro, entre picar a una persona o a otro vertebrado, el mosquito siempre prefiere a las personas, según un estudio publicado en la revista Nature. En la publicación se recoge que un gen llamado ‘orco’ es el responsable tanto de esta predilección por el olor humano como de la repulsión que les provocan los antimosquitos con DEET.

Las hembras de mosquito encuentran en la sangre de los vertebrados los nutrientes necesarios para poner sus huevos. Detectan a sus presas por el CO2 producido en la respiración, el calor corporal y el olor. Y su aroma favorito es el de humano.

Ahora, científicos de las universidades de Rockefeller y de California (EEUU) han desvelado que el gen orco es el responsable de la preferencia de los mosquitos hembras por la sangre humana frente a la de otros vertebrados. Según el trabajo, este gen, implicado en el proceso olfativo, también es el causante de que estos insectos sientan repulsión por el DEET, un componente presente en la mayoría de los repelentes de mosquitos.

«Hemos demostrado que eliminar el gen orco hace al mosquito resistente a los efectos aéreos del repelente de insectos DEET», explica a SINC Leslie Vosshall, autora principal del estudio.

Eliminar el gen ‘orco’ hace al mosquito resistente a los repelentes de insectos

El equipo de científicos utilizó nucleasas con una estructura llamada dedos de cinc para desarrollar por primera vez un mosquito sin el gen orco.

Al contrario que los mosquitos salvajes, estos mutantes sentían la misma atracción por un brazo con repelente que por otro sin él. Solamente cuando se posaban en la piel y entraban en contacto con el compuesto, el producto les repelía y no llegaban a picar, mientras que los mosquitos normales ni si quiera se acercaban porque olían el DEET desde lejos.

Además, al acercar los mosquitos a mangas de nailon con olor humano, libres de CO2, los mutantes no se inmutaban, y en presencia de este gas mostraban la misma atracción por los humanos que por otros animales. «Esto muestra que los mosquitos utilizan la vía olfativa del gen orco para discriminar entre olor humano y no humano», indica Vosshall.

Los experimentos se realizaron con el mosquito Aedes aegypti, un peligroso transmisor del dengue y la fiebre amarilla que ha desarrollado evolutivamente preferencia por los humanos. «Nuestro trabajo proporciona una información importante para crear herramientas que impidan la fuerte atracción de los mosquitos por las personas», asegura Vosshall.

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