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Adiestrar al perro para que no muerda tus cosas

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Los canes necesitan morder, pero hay consejos y hasta productos repelentes con sabor amargo que evitan que destrocen los muebles

  • Autor: Por EVA SAN MARTÍN
  • Fecha de publicación: 3 de octubre de 2017

Cachorros y perros adultos necesitan mordisquear para descubrir el mundo y liberar estrés. Pero ¿qué ocurre cuando el can no sabe todavía qué puede morder y qué no y prefiere zapatos o el sofá, en lugar de sus juguetes mordedores, para ejercitar su mandíbula? En este artículo se explica por qué muerden los perros, cómo proteger la casa para que no muerdan lo que no deben y cómo usar para ello juguetes, puzles y también productos repelentes, que prometen frenar los mordiscos en los muebles.

Los perros necesitan mordisquear, ¡es divertido y libera estrés!

Los cachorros y perros adultos necesitan mordisquear. La boca es una de las principales herramientas que tienen para descubrir el mundo y liberar estrés. Los mordisqueos son, además, un modo de aliviar el dolor de la dentición en los cachorros, cuando los primeros dientes definitivos comienzan a aparecer.

Pero su importancia no termina en la etapa de cachorro. Los canes adultos necesitan usar sus dientes para mantener sus mandíbulas en forma y, además, limpiar sus dientes. Y aún hay más. Morder ayuda a los perros a liberar estrés, combatir el aburrimiento e incluso la frustración.

Entonces ¿cuándo el mordisqueo del can deja de ser un comportamiento saludable para ser una conducta compulsiva que puede esconder un problema de ansiedad? Y ¿qué se puede hacer cuando elije morder el sofá, las patas de la silla y hasta los cojines que quedan a su alcance, cuando se queda solo en casa?

Lo primero es detectar el origen del problema: ¿el perro sufre ansiedad por separación cuando se queda solo? ¿Mordisquea los muebles porque tiene hambre? ¿Elije destrozar el sofá por aburrimiento? Descubrir el origen del problema, y atajarlo del modo adecuado, es esencial. Un educador canino de confianza, que trabaje en positivo, puede echar una mano en esta tarea.

¿Qué hacer para que el perro no muerda los muebles o zapatos?

El primer paso para lograr que el perro no muerda objetos que no debe, y que además pueden ser peligrosos para él (móviles, cables electrónicos, etc.), es proteger la vivienda. Hay que poner sus objetos de mordisqueo lejos de su alcance y bien cerrados dentro de armarios. ¡Este es el mejor secreto, y el más sencillo, para que el can deje de mordisquear los zapatos!

Sus juguetes y los huesos sanos de mordisqueo "indestructibles" (diseñados especialmente para el mordisqueo canino) son también esenciales. ¿Otra forma de reducir los mordisqueos? Mantener la mente canina ocupada con divertidos puzles de comida para perros, pues estos rompecabezas estimulan su inteligencia mientras alejan la desidia ¡y sus destructivas consecuencias!

¿Cómo funcionan los repelentes antimordiscos caninos?

¿Y qué hacer cuando estas medidas por sí mismas no acaban de ser efectivas? Los productos con sabores repelentes para canes prometen facilitar las cosas. Están fabricados con sabores identificados por los perros como malos, en especial con gustos amargos e incluso algo picantes.

"Los perros, como los humanos, diferencian cuatro tipos de sabores distintos: dulces, salados, ácidos y amargos", explica Stanley Coren, experto en comportamiento canino de la Universidad de Vancouver (Canadá). Y la mayoría de estos animales rechazan los sabores amargos. "Precisamente porque muchos perros reconocen el sabor amargo como desagradable, estos productos repelentes antimordiscos lo usan para evitar que muerdan las superficies que no queremos", aclara Coren.

No obstante, estos productos no siempre funcionan o, al menos, no son tan eficaces en unos canes como en otros. Parte del problema es que la mayoría de las células receptoras del sabor amargo están localizadas al final de la lengua. "Esto significa que con un lametazo rápido o cuando el perro muerde y traga algo de forma veloz, las células receptoras no serán capaces de detectar el sabor amargo a tiempo y el can no percibirá su sabor", añade el experto.

Esto explica por qué solo un contacto más prolongado con el producto de sabor repelente será efectivo, si se quiere enseñar al perro a que no muerda determinadas superficies, objetos o muebles. Entonces, ¿cómo hay que utilizar estos repelentes de sabores antimordisco de forma adecuada?

¿Cómo usar los productos antimordisco?

Los productos de sabores antimordiscos, que vienen en formato de aerosol o en gel, están diseñados para evitar que los canes muerdan objetos. "El modo de usar estos repelentes antimordiscos es aplicar una pequeña cantidad en un trozo de tejido o tela de algodón y, después, con cuidado y delicadeza, acércalo a la boca del perro para que pueda olerlo y saborearlo", describen los etólogos caninos de la Asociación Contra la Crueldad Hacia los Animales.

Una vez que el can haya podido saborear el producto, que no es tóxico, agitará su cabeza si es que le parece desagradable. "Habrá aprendido que el producto sabe mal: la próxima vez que huela, ya sobre la superficie deseada, sabrá recordar su sabor desagradable, por lo que lo normal es que no acuda a morder", añaden estos etólogos.

Ahora solo falta aplicar el aerosol en el sofá o superficie que no se quiera que el can muerda. Hay que intentar ser constante y repetir la aplicación al menos durante dos semanas, hasta estar seguros de que el mueble ha dejado de ser un objeto de deseo de mordisqueo para el perro.

Pero, muy importante: los repelentes no funcionan por sí solos, por lo que hay que duplicar los juguetes divertidos, ofrecerle juguetes y huesos seguros que pueda morder sin problemas, evitar su aburrimiento y regalarle puzles para que el amigo esté feliz y estimulado.

Adiestrar al perro para que no muerda tus cosas

Existen varios motivos por los que nuestro perro muerde nuestros objetos más preciados, la ansiedad, el aburrimiento, el dolor de encías o la hiperactividad son los más frecuentes.

Si tenemos un cachorro de entre tres y seis meses podemos entender este comportamiento como algo normal, ya que lo más seguro es que les duelan las encías porque le están saliendo los dientes. Para evitar que se acostumbre a morder nuestras cosas es recomendable que le compremos juguetes que pueda morder, huesos, pelotas… Antes de darles cualquier objeto debemos asegurarnos que no sea tóxico ni perjudicial para su salud y que tenga un tamaño adecuado para evitar ahogamientos. Los juguetes que pitan suelen ser sus preferidos, pero pueden volvernos locos. Nunca debemos darle zapatos viejos o cosas nuestras, ya que nuestro perro no diferenciará un zapato viejo de uno nuevo. Si elegimos los huesos naturales para que nuestro perro se desahogue, debemos tener en cuenta que no sean de pollo, ya que pueden astillarse. Los huesos de jamón son los más recomendables siempre que tengan un tamaño adecuado.

Si a pesar de sus juguetes nuestro perro prefiere los objetos de nuestra casa debemos vigilarlo a todas horas para poder reprenderle en el instante que intente mordisquear algo. Si encontramos a nuestro perro mordiendo, por ejemplo la pata de un sofá, debemos ser firmes y contundentes, un fuerte NO le dirá que lo que hace no está bien, seguidamente lo apartaremos de ese lugar y le daremos su juguete para que lo muerda. Esto debe ser suficiente para que nuestro perro no vuelva a morderlo, pero hay que ser constantes, la mayoría no lo aprenderán a la primera. No debemos desanimarnos ni reprenderlo con castigos físicos. Los periódicos enrollados no son un buen método de aprendizaje.

Normalmente, nos encontramos que nuestro perro ha mordido muchas cosas cuando nosotros no estábamos en casa, si vemos que ha mordido algo pero no lo hemos pillado infraganti, es inútil y absurdo regañarle o castigarlo por ello. A pesar de los desastres que pueden llegar a causar, los muebles carísimos que pueden romper o los valiosísimos objetos que pueden destrozar, no debemos perder los nervios, los castigos físicos lo único que consiguen es convertir a nuestro amigo en un animal asustadizo.
Lo más eficaz para evitar que nuestro cachorro muerda todo cuando no estamos, es dejarlo en una habitación vacía o con cosas que no pueda morder y destrozar, este es el mejor método, pero antes de encerrar a nuestro amigo, es preferible que le demos un gran paseo o que haga algo de ejercicio, así conseguiremos que durante el tiempo que esté en esa habitación no lo tome como un castigo, sino como un descanso.

Cuando nosotros estemos en casa, debemos dejarlo que juegue y examine todos los rincones, pero siempre bajo nuestra supervisión, un descuido puede ser el momento perfecto para que un perro rompa todo lo que haya a su alcance. Debemos anticiparnos y cuando simplemente este oliendo la pata de la mesa o un zapato, avisarle con un fuerte NO que eso no lo puede hacer.

En el caso de que nuestro perro tenga más de un año, el comportamiento de morder todo lo que haya a la vista es un problema. Podemos achacar esta conducta a la falta de ejercicio, al aburrimiento y a la ansiedad. Si dejamos a nuestro perro demasiado tiempo sólo es muy posible que debido al aburrimiento, empiece a morder todo lo que tenga a su alcance. Cuando un perro está aburrido es capaz de todo. En este caso, lo único que podemos hacer es ejercitarlo antes de dejarlo varias horas sólo.

Un paseo de cinco minutos para que haga sus necesidades no es suficiente para gastar la energía sobrante de un perro. Si queremos evitar que emplee esa energía destrozando nuestra casa, debemos cansarlo y pasear media hora mínimo antes de irnos. Cambiar la rutina de un perro no es fácil, requiere mucho tiempo y dedicación, pero no es imposible. Para estos casos, aunque nuestro perro sea adulto, podemos dejarle juguetes o huesos para que se entretenga.

Si nuestro perro, a pesar de dar largos y agotadores paseos, sigue destrozándonos la casa debemos considerar la opción de que sufra ansiedad o algún otro problema más grave. Los perros de avanzada edad pueden sufrir un trastorno llamado Síndrome de Disfunción Cognitiva, es una enfermedad similar al Alzheimer en los humanos. Esta enfermedad afecta entre otras muchas cosas a la capacidad de aprendizaje del perro y a su memoria. Para tratar estas enfermedades es recomendable acudir al veterinario de confianza.

¿Por qué muerde las cosas?

Antes de buscar una solución, hay que saber por qué se comporta de ese modo. Son varios los motivos por los cuales un perro puede morder cosas, como por ejemplo: aburrimiento, ansiedad, tiene un carácter ya de por sí nervioso o inquieto, le están saliendo los dientes definitivos…

Cómo evitar que muerda mis cosas

Dependiendo del motivo, habrá que buscar una solución u otra:

  • Aburrimiento: si el can pasa mucho tiempo solo se aburrirá y hará lo que sea para descargar esa energía que tiene acumulada. En este caso, hay que hacerle hacer mucho ejercicio (paseos largos y juegos) para que pase el resto del tiempo tranquilo.
  • Ansiedad: si está ansioso hay que saber el origen de su malestar. Para ello, te recomiendo consultar con un etólogo o adiestrador canino que trabaje en positivo.
  • Es nervioso o inquieto: en este caso, hay que hacerle jugar varias veces al día durante 10 minutos, ya sea con una pelota, con un mordedor, o con otro tipo de juguete para perros. También es necesario dejarle siempre un juguete o dos a su alcance.
  • Le salen los dientes definitivos: si tu perro es un cachorro de menos de seis meses de edad, lo más probable es que muerda porque le está saliendo su dentadura adulta. Así pues, dale algún mordedor para que se entretenga y, de paso, note cierto alivio en su boca.

Si ves que está cogiendo algo que no debería, dile un NO firme (pero sin gritar), y cuando lo suelte, dale una golosina para perros para recompensarle. Nunca utilices la violencia física ni los gritos, pues de lo contrario acabarías conviviendo con un perro que te tendrá miedo y que, por lo tanto, no será feliz.

Recuerda que la paciencia es fundamental cuando se trabaja con perros. Sólo con ella conseguirás que tu amigo se comporte correctamente.

Muchos canes sufren ansiedad por separación y arrasan con todo lo que encuentran a mano. Existen soluciones para evitarlo

Bruce , el perro, es el amo y señor de la casa de Óscar, el humano. Se quieren mucho, las cosas como son, pero lo cierto es que llegó a lo que hace unos meses era un hogar equilibrado y lo puso todo patas arriba, literalmente. Es un labrador de nueve meses con el espíritu de Springsteen que no lleva nada bien lo de quedarse solo, algo que pasa bastante a menudo cuando sus dueños tienen que dejarlo unas cuantas horas para irse a trabajar. Nada que no exceda lo normal, aunque él parece que no lo entiende así. Lo que le pasa a este perro es bastante común, está diagnosticado y se llama ansiedad por separación. Y lo que hace en casa cuando se tiene a sí mismo como única compañía también tiene un dictamen: suena rock and roll y arrasa el huracán Bruce .

Se ha ensañado con el sofá hasta conseguir dos lindos y enormes agujeros, se ha comido algunos cables, dos mandos de la televisión -y destruido sus pilas-, un par de cargadores de móvil, ha quitado -y masticado- las ruedas de los radiadores, se ha ensañado con los cojines, ha leído unos cuantos libros que ahora son ilegibles e irreconocibles y no se sabe muy bien cómo consiguió extraer la tarjeta del Plus de la televisión y la escondió tanto que nunca más se supo de ella. Lo de las plantas, desplumar a sus peluches o cargarse el riego automático del jardín entra dentro de lo normal, pero cuando su familia llega a casa y se encuentra las consecuencias del huracán solo tiene ganas de llorar. En lugar de eso, Óscar se puso en contacto con Almudena Escobar, una entrenadora de perros de asistencia y terapia -para personas con Alzheimer o niños con autismo, por ejemplo- que también ayuda en casos particulares. ¿Cómo evito que mi perro me destroce la casa? ¿Existen trucos para que se queden tranquilos mientras están solos?

“Hay dos cosas que el perro no sabe hacer: ir atado y quedarse solo. Pero es un animal gregario y colaborador, así que hay que entrenar su mente para enseñarle a estar tranquilo. Algunos se quedan en casa sin hacer nada pero otros sienten ansiedad por separación y te la destrozan. Lo que hay que tener claro es que no lo hacen por fastidiarte, es solo la manera que tienen de liberar su ansiedad”, explica Almudena, que está convencida de que con tiempo y dedicación el perro puede adaptarse perfectamente a todo lo que le pidas. Para empezar, hay que tener claras sus necesidades y luego hay que enseñarle que existe algo positivo en disfrutar de esos momentos de soledad. Almudena se puso manos a la obra con Bruce y propuso a Óscar y su familia varias pautas para conseguir que su hogar siguiera siendo un hogar entero cuando llegaban de trabajar.

1. Paseos enriquecidos. Está claro que deben salir a la calle cada cierto tiempo. Pero aparte de cerciorarse de que se cumplan sus necesidades fisiológicas es importante que el dueño no suelte al perro en un parque y se ponga a juguetear con su móvil. Al perro le encanta aprender cosas y el paseo es ideal para eso. “Puedes ir con algo de comida y enseñarle trucos, esconderle cosas para que las encuentre, que corra, que te encuentre a ti. No solo hay que cansar su cuerpo, también su mente. Después, cuando llegan a casa, lo que quieren es dormir y descansar. Pero necesitan sentirse activos”, explica la entrenadora de Bruce.

2. Si no tienes tiempo, hazte con un paseador de apoyo. Hay veces que el ritmo de nuestra vida impide que le dediquemos el tiempo que deberíamos a pasear a nuestro perro. No es que no queramos hacerlo o que no le queramos, simplemente no podemos estirar más las horas del día. En ese caso, cada vez hay más personas que se dedican a pasear perros por un módico precio (cinco euros la hora en el centro de Madrid, aunque a veces depende del tamaño y de si puede ir acompañado de otros canes o no). De esa manera te evitas que esté solo en casa demasiadas horas sin salir a la calle. También hay guarderías caninas para dejarlos allí durante varias horas, aunque evidentemente suelen ser algo más caras y no siempre son necesarias. Con un paseo extra muchas veces se soluciona su necesidad de salir a hacer sus necesidades y de sentirse activos.

3. El famoso Kong, una maravilla. El kong es ese juguete de plástico de diferentes tamaños (y colores) que sirve para introducirles comida dentro y que se entretengan sacándola cuando tú no estás. “Es importante que no sea un juguete más, deben asociarlo a cuando se quedan solos. Y también es importante rellenarlo de algo que no suelan comer a menudo, es decir, si le metes pienso no sirve de nada, tiene que ser algo que les encante y que sea especial para ellos”, explica Almudena. Y no hace falta rellenarlo de esas pastas que venden para perros que son carísimas. “Yo lo que hago es machacar unas sardinas de lata en aceite de oliva hasta que sean una pasta, relleno el kong y luego lo meto en el congelador. Y cuando sales de casa, aunque sea cinco minutos, se lo das. Cuando vuelves se lo quitas y lo vuelves a guardar en el congelador. Y así todo el rato, independientemente del tiempo que estés fuera. Al final, para ellos que te vayas de casa estará asociado a ese momento en el que tienen algo que les encanta, es decir, será algo positivo”.

4. Esconderles algunos premios por la casa. Pueden ser chucherías para ellos o esos huesos que venden con los que se tiran horas y horas dale que te pego. Si se lo escondes, para ellos es un juego, activan su mente y el perro en lugar de dormir o aburrirse se entretiene ejercitando su olfato y su ingenio. Cuando lo encuentran, en lugar de ensañarse con el sofá se dedican en cuerpo y alma a su presa.

5. El Vicks Vaporub sirve para algo más que respirar bien. La mayoría de perros odian con todas sus fuerzas esta sustancia que los humanos utilizamos cuando estamos resfriados. “Para ellos no es tóxico, así que si se unta un poco en esas zonas más castigadas por ellos puede ser una solución perfecta. En el sofá, en los muebles, en la pared… da igual, en cuanto se acercan al Vicks Vaporub salen despavoridos. También vale el ser bálsamo de tigre, tiene el mismo efecto. Y si se lo comen, porque también es verdad que a algún loco le gusta, todo lo que les puede pasar es que empiecen a respirar mejor”.

6. Los trozos de limón, para los ladrones de comida. Si tienes un perro que coge de la encimera de la cocina o de la mesa todo lo que encuentra, lo mejor que puedes hacer es ponerle trampas. No soportan el cítrico y si dejas a su alcance algunos gajos de limón conseguirás que se le quiten las ganas de seguir robando comida que no le está permitida.

7. Los juegos de inteligencia. El caso es mantener su mente ocupada. Hace tiempo, los perros tenían que buscarse la vida para subsistir , pero desde que viven en nuestras casas se les da todo hecho: la comida, la cama, los paseos… “Así que no hay nada mejor que los juegos cognitivos para activar su mente. Consisten básicamente en incentivar su ingenio para conseguir premios utilizando el olfato, las patas y/o el hocico. Tienen diferentes niveles y como es lógico lo ideal es empezar por el más bajo, por muy listo que creamos que es nuestro perro, para que no se frustren”, cuenta la entrenadora. Al principio se debe jugar con ellos, para asegurarse de que han entendido lo que tienen que hacer. Suelen tener pequeños premios escondidos dentro del juego y deberán deslizar algunas piezas para llegar a ellos. Son bastante resistentes y nada tóxicos. Y, además de mantenerles entretenidos un buen rato, consiguen reducir el nivel de ansiedad por separación. “Y si hay alguien que no quiere gastarse el dinero en comprar uno de estos juegos, entonces puede apelar al ingenio propio y construirlo… por ejemplo con un tupper resistente que se pueda agujerear e introducir pequeños trozos de salchicha. Es importante que le cueste conseguirlos pero que no sea imposible”.

Bruce llegó a la vida de Óscar cuando tenía tres meses, y tras varios huracanes y la ayuda de Almudena su familia ha conseguido que el estrés que sufre cuando se queda solo se reduzca considerablemente. Al final, lo mejor es aplicar el sentido común y, como es normal, tener mucha paciencia con los cachorros. Ya no le dejan los mandos de la televisión a mano, le esconden los cables o todo aquello que es susceptible de sufrir ataques indiscriminados y se queda con varias cosas con las que entretenerse un buen rato, como el kong relleno y congelado y algunos premios escondidos por toda la casa. Almudena aportó algunos trucos para conseguir que estuviera más tranquilo. A él le sirvieron casi todos , pero, en el fondo, lo mejor es que cada uno conozca las necesidades de su perro e invente soluciones para que reine la armonía. Eso sí, Bruce mantiene el espíritu de Springsteen. El rock and roll le viene de serie: una actividad por encima de lo normal le obliga a mover las caderas frenéticamente, corre, juega, muerde, se cansa. pero sin destrozos huracanados de por medio.

¿Por qué mi perro muerde los muebles?

Muchos nos hemos hecho esta pregunta cuando trajimos una mascota nueva a casa, especialmente cuando todavía son cachorros. Una de las razones por las que el can muerde todo, incluyendo los muebles, es porque a través de la masticación los perros obtienen un placer enorme.

Zapatos, calcetines, juguetes, cables, sillas, mesas… ¡arrasan con todo! Son variadas las razones por las que un perro hinca sus dientes en cada objeto que tiene a su alrededor.

Por ejemplo, cuando es pequeño, siente dolor al crecerle los colmillos y encuentra un alivio a través de las mordidas, luego, cuando ya está un poco más crecido, desea afilarse los incisivos.

También puede deberse a que está haciendo ‘reconocimiento’ de la casa durante los primeros días de llegar a su nuevo hogar, que está aburrido o que quiere llamar nuestra atención. Por supuesto, hay casos de hiperactividad, ansiedad o estrés en perros que no salen a la calle, no juegan o se quedan muchas horas solos.

La falta de ejercicio hace mella en los animales de una manera que no puedes ni imaginar. Si el can está todo el día encerrado en un piso donde lo máximo que camina son 10 pasos para comer o dormir, toda la energía acumulada debe ‘salir’ por algún sitio. ¿Qué hace entonces? ¡Muerde todo lo que encuentra!

¿Sabías que no es bueno castigarlo cuando lo encuentras masticando los muebles o te das cuenta de que la pata de la cama tiene dientes marcados? El perro no entenderá que eso está mal, ya que se trata de una reacción a un problema interno.

Por lo tanto, perderás tu tiempo gritándole o enojándote con él. Mejor deberías comprender y analizar por qué está actuando de esa manera y ayudarle a cambiar.

¿Se puede evitar que el perro muerda cosas?

La respuesta a esa pregunta es corta y contundente: no. Masticar cosas es algo natural y necesario para los perros. Esta conducta es más común durante el cambio de dientes, alrededor de los cuatro meses, pero es normal a cualquier edad.

Como es una conducta engranada en los genes de la especie canina, es imposible de eliminar sin causar daños colaterales. Muchos adiestradores tradicionales usan el castigo para intentar eliminar esta conducta, pero generalmente no tienen éxito. Y cuando tienen éxito, los perros desarrollan otras conductas que pueden ser incluso más problemáticas, como fobias a diferentes objetos o ambientes, agresión, micción por sumisión y otras.

Por eso, no es recomendable que intentes hacer que tu perro deje de masticar cosas, ya que solamente te encontrarás con nuevos problemas. Lo mejor, tanto para solucionar el problema como para ayudar al perro a expresar sus conductas naturales, es redirigir la conducta hacia juguetes resistentes que tu perro pueda masticar sin causar problemas.

Ten en cuenta que tu perro puede no haber masticado nada en toda su vida, y empezar a hacerlo en cualquier momento. En todos los casos es recomendable enseñarles a los perros a masticar juguetes permitidos y no otras cosas.

1. Comprende por qué lo hace

Presta mucha atención a las señales que te da el animal y analiza qué podría estar causando su reacción. Si lo estás dejando demasiado tiempo solo, si no lo sacas de paseo, si necesita más espacio, si presiente problemas en el hogar… todo esto repercutirá en su comportamiento.

«Una de las razones por las que el can muerde todo, incluyendo los muebles, es porque a través de la masticación los perros obtienen un placer enorme»

2. Cómprale juguetes para las encías

Los cachorros sufren, al igual que los bebés, cuando están saliendo sus dientes. Por esa razón, necesitan un juguete especial para aliviar su dolor.

Existen mordedores para perros con o sin ruido, con luces, de diferentes tamaños y formas. La idea es que llamen su atención y no quiera seguir mordiendo tus muebles.

No es preciso que sea un juguete especial para esa etapa de la vida, sino que puede ser cualquiera de los que venden en las tiendas para perros. Lo importante es que sirva de reemplazo a la manía de morder lo que no debe.

3. Llévalo de paseo

Se trata de una actividad que tiene beneficios para ambos. Tú harás ejercicio, él también, además, te despejarás de la rutina y él no morderá tus cosas. Parece un excelente plan, con el que todos salen ganando.

No olvides que el animal necesita quemar energías de alguna manera, con un paseo diario de 10 minutos quizás sea suficiente. Por supuesto que puedes agregar otras actividades, como por ejemplo jugar en el parque, lanzarle la pelota o que interactúe con otros perros.

4. Haz la casa ‘a prueba de perros’

Si tu mascota muerde su casa, existen materiales que no se pueden ‘comer’ tan fácilmente. No dejes la puerta abierta de tu habitación cuando te vas a trabajar, así evitas la tentación de entrar y hacer destrozos.

Algunas personas ponen vinagre en todos sus muebles usando un rociador para que el can ni se acerque. Incluso existen spray específicos para prevenir que los animales quieran llevarse algo a la boca.

En definitiva, más allá de las medidas preventivas que puedas adoptar, lo principal es solucionar ese problema que afecta a tu mascota. Comparte tiempo con él, analiza su conducta y diviértanse juntos para hacerle olvidar esta manía tan dañina para tu hogar.

Prevenir que el cachorro se vuelva destructor

Una de las primeras cosas que deberás enseñarle a un nuevo cachorro o a un perro adulto que recién adquieres, es a no masticar los muebles, las plantas, tus zapatos y otras cosas que no son juguetes de perros.

Para enseñarle a no masticar cualquier cosa, lo mejor que puedes hacer es enseñarle al cachorro a masticar solamente sus juguetes y no ofrecerle otras cosas para jugar. Mucha gente les ofrece a sus cachorros medias o zapatillas viejas para que jueguen y luego se quejan cuando los perros mastican zapatillas o medias nuevas. Los perros no distinguen entre las zapatillas viejas y las nuevas, así que evita que tu cachorro juegue con cualquier cosa o lo estarás entrenando para masticar todo lo que encuentra.

Para enseñarle a un perro a masticar solamente sus juguetes, los mejores juguetes son los juguetes interactivos que pueden ser rellenados o juguetes de inteligencia. Simplemente rellenas los juguetes con comida apetitosa para tu perro y listo, el adiestramiento se realiza automáticamente. Tu perro empezará a masticar su juguete para conseguir la comida que hay dentro. Después de varias sesiones, tendrá una mayor probabilidad de masticar sus juguetes que de masticar otras cosas, porque masticar sus juguetes es reforzado con la comida.

Obviamente, los juguetes para este entrenamiento deben ser resistentes y duraderos, porque en caso contrario se pueden fragmentar y poner en riesgo la vida de tu perro. Los mejores juguetes para esto son los de goma dura y las marcas más recomendadas son: Kong®, Goodie Ships® y Buster cube®. También existen unos huesos comestibles que duran mucho, pero hay que reemplazarlos cuando se acaban.

Cuando hayas decidido qué juguetes va a tener tu perro, puedes usarlos para que tu mascota se quede a solas sin destruir nada. Antes de salir de casa le dejas dos o tres juguetes rellenos de comida a tu cachorro para que se entretenga y listo, él tendrá algo que hacer durante tu ausencia. Por supuesto, mientras tu cachorro todavía no mastique frecuentemente sus juguetes, es mejor que lo dejes en un lugar en que no pueda masticar otras cosas.

Sin embargo, si tu perro todavía no sabe cómo se usan los juguetes interactivos, debes enseñarle a hacerlo, de la siguiente manera:

  • Llena un juguete con pedacitos de comida agradable y muéstraselo a tu perro. Luego, estimula a tu cachorro a jugar con ese juguete, moviéndolo de un lado a otro o lanzándolo. Haz esto antes del horario de comida del cachorro. Cuando tu perro saque la comida del juguete, estará reforzando positivamente la conducta de masticar su juguete y no otra cosa.
  • Una vez que tu perro sepa cómo sacar la comida de su juguete interactivo, empieza a dejarle dos o tres de éstos escondidos en lugares en que sea relativamente fácil que los encuentre, y uno en un lugar muy visible, cada vez que lo dejes solo. Entonces, tu perro empezará a buscar sus juguetes además de masticarlos. Esta es una estrategia similar a la que se usa en zoológicos para enriquecer el ambiente de los animales cautivos, ayudando así a preservar su estado emocional y estimulando su mente.

Asegúrate de reducir la cantidad de comida diaria que le das diariamente a tu perro en función a cuánta comida le pones en los juguetes, para evitar que engorde excesivamente. Puedes consultar con el veterinario para que te aconseje qué cantidad de comida reducir en la ración diaria según el tamaño, la edad y la raza de tu perro.

También varía la comida que pones dentro de los juguetes interactivos. Algunas veces pon comida sólida en trocitos, otras veces pon comida untable (comida húmeda, chunks, paté para perros, etc.). De esta manera harás más entretenido el tiempo que tu perro pasa solo.

Ten presente que la comida que pongas en los juguetes no debe salir de una sola vez. Tu perro debe pasar mucho tiempo sacando la comida, para que se entretenga y para reforzar la conducta de masticar el juguete. Por eso es necesario que la comida que pones en esos juguetes esté cortada en trocitos o sea untable, así tu perro sacará los trocitos poco a poco o pasará mucho tiempo lamiendo el juguete. Consulta con el veterinario qué comida recomienda para que tu perro se entretenga con estos juguetes (ten en cuenta que esta estrategia puede alterar de alguna manera la nutrición y los horarios de comida de tu perro, por lo que es bueno hablarlo con el veterinario).

A medida que tu cachorro muestre una mayor predisposición a masticar solamente sus juguetes, puedes empezar a darle más libertad dentro de la casa cuando se quede solo, aumentando gradualmente los cuartos en los que le permites estar sin supervisión.

En la imagen podéis observar un kong:

¿Qué hacer si tu perro mastica algo indeb >

Si tu perro mastica algo que no debe cuando tú no estás, es porque le permitiste estar con cosas valiosas cuando todavía no está entrenado para masticar solamente sus juguetes. Castigar al perro cuando vuelves no servirá de nada porque él no relacionará el castigo con lo que hizo. Así que no lo castigues.

En ese caso, asegúrate de no dejar cosas valiosas (cosas que tu perro no debe masticar) al alcance de tu mascota cuando sales. Continúa con el procedimiento explicado en el subtítulo anterior, pero asegúrate de no dejar nada "prohibido" al alcance de tu perro cuando él está solo. Si lo haces, la culpa de los destrozos es completamente tuya ya que estarás entrenando a tu perro para masticar cualquier cosa.

Por otra parte, si encuentras a tu perro masticando algo que no debe, quítaselo de inmediato. Deberás reemplazarlo de forma veloz con algún juguete.

Por supuesto, si tu perro conoce la orden "Suelta", también puedes usarla. Sólo ten en cuenta que cualquiera de estas alternativas para quitarle a tu perro lo que está masticando no deben ser la norma sino la excepción. No debes dejar las cosas "prohibidas" al alcance de tu perro mientras no está perfectamente condicionado a masticar solamente sus juguetes.

Otro aspecto importante cuando encuentres a tu perro masticando algo es que no lo persigas. Si lo persigues para quitarle lo que tiene en la boca sólo estarás empezando un juego en el que tú persigues y tu perro escapa con lo que tiene en la boca. En ese caso estarás reforzando la conducta de masticar cualquier cosa. Lo mejor es atraer al perro de alguna manera.

Redirigir la conducta del perro destructor

Si tu perro ya adquirió hábitos destructores, el adiestramiento puede tomar mucho tiempo. Un perro que se acostumbró a masticar las plantas del jardín por unos cuantos meses ya tiene miles de repeticiones de esa conducta que han sido reforzadas positivamente. Lo mismo ocurre con el perro de un año que mastica los zapatos o el perro de tres años que destroza los muebles. Entonces el hábito está muy arraigado y es difícil de erradicar.

Ten en cuenta, sin embargo, que lo más importante es evitar que tu perro quede a solas con las cosas "prohibidas" y que tenga a su disposición juguetes interactivos. Muchos perros se acostumbran a los sprays amargos y a otros aversivos, y continúan destrozando las cosas a pesar de ellos. No son recomendables.

También ten en cuenta que el uso de castigos severos como collares o cercas eléctricas pueden causar más daño que beneficio, pudiendo llegar a generar agresión. Por tanto, no busques alternativas basadas en castigos.

Lo ideal es trabajar con él utilizando el refuerzo positivo, con paciencia y cariño. También pueden ser muy beneficiosos los juegos de inteligencia, practicare ejercicio activo y obediencia.

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