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Enseñar su nombre a mi gato paso a paso

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Para hacer que nuestro gato atienda a su nombre hemos de trabajar ayudándonos de los estímulos más agradables para ellos, que son la comida y el cariño.
Ante todo debemos escoger el momento ideal para comenzar el ejercicio, que será cuando veamos que nuestro compañero está más receptivo. Es importante evitar que sea justo después de la comida o cuando el gato se encuentra distraído por su cuenta con alguna diversión de su gusto. En ambos casos no vamos a contar con el interés necesario.
En los momentos en los que nos dedicamos en profundidad a relacionarnos con ellos comenzaremos a utilizar su nombre, siempre acompañándolo de caricias. Es importante utilizar un tono de voz dulce y cariñoso, hablarle despacito y cerca de él, pronunciando frecuentemente su nombre, para que vaya acostumbrándose al sonido y a que está relacionado con él. El objetivo es que siempre que escuche el sonido sea capaz de relacionarlo con momentos apreciados por él.
Posteriormente, cada vez que digamos su nombre y nos atienda le premiaremos para hacerle entender lo bueno es que al oír ese sonido nos haga caso. El premio puede ser una chuche si nuestro gato es golosillo o una buena dosis de mimos y caricias si es lo que más le gusta. Con esto ya hemos comenzado a condicionar su actitud, de forma que pronto relacionará el estímulo con la respuesta adecuada.
No debemos ser muy pesados, con dos o tres veces en una hora es más que suficiente. Poco a poco aumentaremos la distancia de la llamada. Si el gato mira, pero no acude nos acercaremos a él para recordarle cual es el premio que le espera. Le dejaremos olisquear la galletita o le regalaremos una buena caricia. Con lentitud nos iremos alejando de él y volveremos a llamarle. En el caso de que acuda le daremos el premio definitivo de forma “ostentosa” para hacerle ver que lo ha hecho muy bien. En caso de que aún no hayamos consegu />
Los gatos son animales muy inteligentes, pronto relacionará el sonido con algo bueno y acudirá raudo en cuanto lo oiga.
Sin embargo hemos de ser prudentes. Nunca hemos de mencionar su nombre en momentos desagradables para él. Si vamos a regañarle no debemos llamarle para que acuda. De esta forma el gato pensará “he acudido y me han engañado, la próxima vez no voy”. El estímulo negativo en los gatos es mucho más poderoso que el positivo, de forma que un solo estímulo negativo acabará con el trabajo de decenas de estímulos positivos y la próxima vez que lo llamemos se hará el sordo. Si hemos de echarle una pequeña regañina lo mejor es que seamos nosotros los que acudamos a él y que utilicemos un tono de voz totalmente diferente para que nuestro gato sepa diferenciar claramente ambas actitudes.

Elegir el nombre apropiadamente

Para enseñar su nombre a tu gato primero necesitas haberlo escogido adecuadamente. Debes tener en cuenta que el nombre que elijas tiene que ser sencillo, corto y no compuesto por más de una palabra para facilitar su aprendizaje. Además, también debe ser un nombre fácil de pronunciar para que el felino lo asocie correctamente y no puede parecerse a cualquier otra orden de adiestramiento que le hayamos enseñado, ya que así no habrá posibilidad de que el gato los confunda.

Se recomienda llamar a tu gato siempre de la misma forma, sin acudir a diminutivos o alias y con el mismo tono de voz, para que le sea más fácil asociarlo con que te estás refiriendo a él.

Lo normal es elegir el nombre de tu gato en base a sus características físicas o un rasgo en concreto de su personalidad pero en realidad, mientras sigas las pautas anteriores, puedes elegir el nombre para tu gato que más te guste.

Si aún no lo has decidido y estas buscando algunos, aquí te dejamos algunos artículos nuestros que pueden ayudarte:

Pautas a tener en cuenta

A pesar de que la gran mayoría creen que los gatos no se pueden entrenar, lo cierto es que son unos animales muy inteligentes y que aprenden con gran facilidad si se le da el estímulo adecuado. Son igual de listos que los perros, lo que pasa es que su carácter independiente, curioso y desapegado hace que sea más difícil captar su atención pero en realidad, solo necesitamos encontrar la manera de motivarlos, igual que se enseña a un perro a reconocer su nombre.

A la hora de educar a un gato, lo ideal es empezar a hacerlo lo antes posible, sobre todo en los primeros 6 meses de vida, que es cuando el felino tiene más capacidad de aprendizaje ya que está en plena etapa de socialización.

Los estímulos más placenteros para los gatos son la comida y el cariño, así que esto es lo que vamos a utilizar para atraer su atención y enseñarle su nombre. La comida que vayamos a darle, que actuará como "recompensa", no debe ser la que le damos a diario sino que tiene que ser alguna golosina o chuchería especial que sepamos que le encanta y que es irresistible para nuestra mascota, ya que así el aprendizaje será mucho más afectivo.

El momento más adecuado para enseñar su nombre a tu gato es cuando este esté más receptivo, es decir, cuando veamos que no está distraído jugando a algo por su cuenta o que no está descansando después de comer, que no esté nervioso, etc. porque en estos momentos no conseguiremos captar su interés y nos será imposible realizar el entrenamiento.

Si tu gato no ha sido socializado correctamente o ha tenido algún problema psicológico, es posible que tenga más dificultad para aprender su nombre pero sino, cualquier gato es capaz de hacerlo si se utilizan los estímulos y las motivaciones adecuadas. Sobre todo en el momento en el que entienden que después de hacer tal cosa bien, tú le das una recompensa en forma de golosina.

¿Cómo enseñar su nombre a mi gato paso a paso?

Como hemos dado a entender anteriormente, la clave para enseñar su nombre a un gato es el refuerzo positivo, por eso, lo primero que tenemos que hacer para empezar a entrenar es elegir las apetitosas golosinas que vayamos a utilizar como recompensa, como por ejemplo, unas chuchería de atún que es algo que les atrae muchísimo.

A continuación, empezaremos a llamar al gato por su nombre pronunciándolo claramente a una distancia menor de 50 centímetros y con un tono cálido y cariñoso para que asocie su nombre con algo agradable. Esto es muy importante ya que tenemos que conseguir que nuestro minino relacione ese sonido con situaciones placenteras, positivas o divertidas para que nos haga caso cuando le nombremos y acuda a nuestro llamado.

Seguidamente, si hemos logrado captar la atención de nuestro felino y hemos conseguido que nos mire, le obsequiaremos con una recompensa en forma de golosina por haberse girado al llamarlo por su nombre. Si no nos ha mirado, entonces no le daremos nada, así sabrá que solo tendrá su recompensa cuando nos preste atención.

Si aparte de habernos mirado, nuestro gato se acerca a nosotros cuando le llamamos por su nombre, entonces nosotros debemos corresponderle además de con golosinas con caricias y mimos, que son otro de los estímulos más positivos, para que entienda que estamos contentos del comportamiento que ha tenido. Así poco a poco, el animal irá asociando el sonido de su nombre con experiencias agradables para él. En cambio, si nos mira pero no acude a nosotros, entonces podremos acercarnos un poquito más a él para recordarle lo que le espera como recompensa si lo hace.

Es importante que sepamos que con 3 o 4 veces por hora que hagamos este ejercicio es suficiente para no agobiar al felino y que capte el mensaje. Lo que sí podemos hacer es enseñar su nombre al gato cada día y aprovechar cualquier momento agradable, como cuando le ponemos su comida en el plato, para llamarlo por su nombre y así reforzar esa palabra aún más.

A medida que veamos que el gato está aprendiendo su nombre podemos ir alejándonos cada vez un poco más para nombrarlo, y si acude a nosotros, entonces le recompensaremos enérgicamente con mimos y golosinas para hacerle entender que lo ha hecho súper bien. En caso contrario, no debemos recompensarle y tenemos que seguir intentándolo con paciencia y perseverancia, pero siempre con cuidado de no cansar a nuestra mascota.

Precauciones para utilizar su nombre

Los estímulos negativos son mucho más efectivos que los positivos en los gatos de forma que uno solo negativo puede acabar con el ejercicio de muchos positivos, así que es muy importante que no utilices su nombre para llamarle en vano o en algún momento negativo como por ejemplo, cuando tienes que regañarle por algo, sino solamente para entrenarlo y reforzar el sonido una vez lo haya retenido.

Lo único que conseguiremos llamándolo para que venga cuando le vamos a regañar es que el minino piense que le hemos engañado, no solo no recompensándole con una golosina sino que encima le hemos regañado con malas caras. Así que la próxima vez que hagas lo mismo tu mascota pensará: "no pienso ir para eso". Si tienes que regañarle por algo, es mejor que te acerques tú a él y utilices un un lenguaje corporal y un tono de voz diferente al que usas normalmente para que sepa diferenciarlos.

Ten en cuenta que todos los miembros de tu casa deben utilizar el mismo nombre para llamar a tu felino y deben recompensarlo al igual que tú lo haces, con comida y mucho cariño. No te preocupes porque el tono de voz de todos sea diferente ya que los gatos saben perfectamente distinguir sonidos específicos, por lo que conseguirá sin ningún problema reconocer la voz de cada uno de vosotros.

Así pues, enseñar su nombre a tu gato paso a paso puede servirte para muchas cosas, por ejemplo, para llamarlo cuando no lo encuentras por casa y se haya escondido, para avisarlo de algún peligro o accidente doméstico, para llamarlo cuando se escape fuera de casa o simplemente para avisarle de que ya tiene su comida lista en el plato o cuando te apetezca interactuar con él con sus juguetes para gatos. Lo que te aseguramos es que este ejercicio te servirá para fortalecer vuestro vínculo y que la relación con tu minino sea mucho más estrecha.

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