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Todo lo que necesitas saber sobre la diabetes en gatos

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Los síntomas reciben el nombre de "signos clínicos" o "signos" en el caso de los animales. Los niveles altos de glucosa en sangre dan lugar a los síntomas propios de la diabetes mellitus.

El "umbral de glucosa" de los riñones puede verse superado debido a unos niveles excesivos de glucosa en sangre, lo que da lugar a la excreción de glucosa en orina. El incremento en la micción de su perro da como resultado una mayor pérdida de fluidos corporales y hace que su mascota beba más.

Un animal diabético puede perder peso a pesar de comer más de lo normal debido a la pérdida de glucosa, que es un importante combustible (fuente de energía).

Véase La diabetes mellitus en los gatos para obtener más información sobre el metabolismo de la glucosa.

Qué es la diabetes en gatos

Como decimos, la diabetes en gatos es cada vez más frecuente, esto se debe al estilo de vida que llevan los gatos domésticos, que comen demasiada cantidad de comida y además muy calórica, y realizan poco o nada de ejercicio. La diabetes es una enfermedad realmente peligrosa y puede acortar notablemente la esperanza de vida del animal si no se trata correctamente.

La insulina es una hormona necesaria para el correcto funcionamiento del organismo. Con la diabetes, el páncreas del gato no es capaz de generar la insulina que precisa, o bien la genera pero esta no cumple bien su función. Sin la insulina, el gato diabético no es capaz de sintetizar y utilizar la glucosa como fuente de energía, de modo que su organismo recurre a otros componentes, como las grasas o las proteínas.

Síntomas de la diabetes en gatos

Uno de cada 230 gatos domésticos tiene diabetes o corre alto riesgo de padecerla, según un artículo publicado en la revista Journal of Feline Medicine and Surgery. Esto implica que, en nuestro país, que hay alrededor de 3,5 millones de gatos domésticos, más de 15.000 padecen o padecerán diabetes a lo largo de su vida.

¿Se puede saber en casa, o al menos sospechar, si un gato tiene diabetes? Un gato diabético, al no poder sintetizar la glucosa, la eliminará a través de la orina, esto implica que orinará más a menudo que un gato no diabético. Por lo tanto, también beberá más para ir reponiendo los líquidos que expulsa, de lo contrario, corre riesgo de deshidratarse. Además, por lo general tienden a comer menos y a perder peso. Por supuesto, si tu gato es diabético colapsará al tener bajadas de glucosa.

Estos síntomas no son exclusivos de la diabetes, sino comunes a muchos problemas de salud: encontrarás que el pelaje de tu gato pierde brillo y fuerza, que se encuentra cansado, o incluso podría tener problemas digestivos.

¿Tu gato tiene una buena calidad de vida y se alimenta de forma sana? Si no, podría desarrollar sobrepeso, y con ello, aparece la diabetes. ¡Cuida la dieta de tu gato y no permitas que lleve una vida muy sedentaria! Si sospechas que tienes un gato diabético, no dudes en acudir al veterinario, así como si tienes dudas sobre cómo darle una vida más saludable.

¡La diabetes en gatos es un grave peligro para la salud de tu mascota! No lo ignores.

¿Qué es la diabetes felina?

La insulina es una hormona producida por las células de los islotes pancreáticos y su función es la de favorecer la incorporación de glucosa de la sangre hacia las células.

Cuando un gato come, los alimentos se descomponen en compuestos orgánicos en el intestino delgado, uno de los cuales es la glucosa. La glucosa es absorbida por las células para obtener energía, crecer y repararse. Cuando la glucosa entra en el torrente sanguíneo, el páncreas produce la cantidad de insulina necesaria para permitir que la glucosa entre en las células, actuando como una clave para desbloquearla. Cuando la insulina llega a la célula, la estimula para activar los transportadores de glucosa, tirando de la glucosa a través de la pared de la célula.

En la diabetes tipo 1, las células del sistema inmunitario atacan y destruyen las células de los islotes que se traduce en una disminución del número de células productoras de insulina.

En la diabetes tipo 2, las células desarrollan una resistencia a la insulina, y a pesar de que el páncreas produce suficiente insulina, ésta no es capaz de desbloquear las células de manera eficiente para absorber la glucosa.

Cuando las células no tienen suficiente glucosa, ya sea porque no hay suficiente insulina o porque el cuerpo ha desarrollado una resistencia hacia ella, carecen de la energía necesaria para que el cuerpo del gato funcione correctamente.

¿Qué ocurre en un gato diabético?

La diabetes tiene muchos efectos en el cuerpo del gato.

  • La glucosa se acumula en el torrente sanguíneo (altos niveles de azúcar en la sangre), lo que se conoce como hiperglucemia.
  • Deb >Cuanto antes se detecte la diabetes, menos tiempo tiene la enfermedad para dañar el cuerpo del gato, así que es importante buscar atención veterinaria tan pronto como detectes cualquier cambio en tu gato.

    Síntomas de la diabetes en los gatos

    Los síntomas de la diabetes incluyen:

    • Aumento de la micción y la sed
    • Pérd >Tenga en cuenta que, dependiendo de la gravedad y del tiempo que tu gato ha sido diabético, puede que no percibas todos estos síntomas.

    Es importante que estés siempre atento del bienestar de tu gato en general, así como de sus hábitos alimenticios y a la hora de ir al baño, si ves cualquier cosa fuera de lo normal, consulta a tu veterinario tan pronto como sea posible.

    Causas de la diabetes en los gatos

    Hay varias razones por las que un gato puede llegar a ser diabético:

      La obes >Como dato, destacar que los gatos machos tienen el doble de riesgo que las hembras de padecer diabetes. El mayor riesgo se encuentra en los gatos machos castrados de más de 10 años de edad y más de 7 kilos de peso.

    Diagnóstico de la diabetes en los gatos

    Un diagnóstico provisional puede ser realizado en base a los síntomas presentes. El agrandamiento del hígado (hepatomegalia) debido a la acumulación de lípidos, la pérdida de peso, un pelaje pobre y la deshidratación pueden hacer sospechar de diabetes, pero hay que tener en cuenta que estos síntomas pueden ser causados por otras enfermedades también, por lo que es necesario un examen físico por parte de tu veterinario para el correcto diagnóstico de la diabetes en los gatos.

    El diagnóstico basado en una sola prueba de sangre puede resultar impreciso, ya que es posible que se muestren niveles elevados de glucosa en sangre como resultado de la tensión y el estrés (conocido como hiperglucemia transitoria). Por lo tanto, un diagnóstico basado en una sola prueba de sangre y/u orina no puede dar un diagnóstico definitivo de la diabetes. Hay varias soluciones a esto, como llevar a cabo varios análisis de sangre y orina en el tiempo, o tratar de recoger una muestra de orina en casa, cuando el gato no esté estresado.

    Medir los niveles de fructosamina en la sangre es otro método para la comprobar la existencia de diabetes. La fructosamina se forma cuando la albúmina (una proteína de suero de la sangre) y la glucosa se unen, esta medición da una idea del promedio de glucosa en sangre dos o tres semanas antes. El hipertiroidismo puede causar una disminución en el resultado. El estrés crónico puede causar un pequeño aumento, pero por lo general no en el mismo rango que la diabetes.

    La presencia de cetonas en la orina indica que la enfermedad ha progresado.

    Tratamiento de la diabetes en los gatos

    Hay muchos posibles regímenes para el gato diabético, dependiendo de la gravedad de la enfermedad. El objetivo principal es mantener los niveles de glucosa en la sangre bajo control. Esto puede ser un gran acto de equilibrio que requiere un cuidadoso control para garantizar que los niveles no sean demasiado altos ni demasiado bajos.

    La diabetes tipo 1 requiere inyecciones diarias de insulina.

    La diabetes tipo 2 se trata con la gestión de la dieta, la reducción de la obesidad y, si es necesario, inyecciones diarias de insulina.

    En los casos leves, la enfermedad puede ser controlada sólo con dieta.

    Si el gato no está enfermo y no tiene cetonas, puede ser posible controlar la diabetes sin el uso de insulina, simplemente con la modificación de la dieta y/o la pérdida de peso bajo la supervisión de tu veterinario. Los gatos que viven en estado salvaje, en su mayoría consumen proteínas en su dieta, sin embargo los alimentos comerciales para mascotas de hoy en día (especialmente la comida seca) contienen entre 30 y 70 % de carbohidratos. El gran objetivo es reducir la cantidad de carbohidratos en la dieta cambiando la comida seca por comida húmeda enlatada o comidas preparadas en casa. De hecho, algunos gatos han invertido su diabetes gracias al cambio a una dieta baja en carbohidratos.

    Los fármacos hipoglucemiantes orales (como la glipizida) pueden ser prescritos. El mecanismo exacto de la glipizida es desconocido, pero se cree que estimula al páncreas a liberar insulina. Este tratamiento sólo es eficaz si el páncreas sigue produciendo algo de insulina.

    Control: A pesar de que la diabetes puede ser leve, el cuidadoso control del gato es vital. Si empeora, desarrolla cetonas o permanece constantemente hiperglucemiante (con alto nivel de glucosa en sangre), entonces el siguiente paso será la insulina.

    Insulina: Es necesaria la inyección de insulina una vez o dos veces al día. Se administra por vía subcutánea (bajo la piel) en la piel del cuello. Esto se puede hacer en casa, por lo general, a horas regulares. Cada gato responde de manera diferente a la insulina, y puede ser necesario ajustar las dosis en base a los perfiles de glucosa en sangre, la respuesta clínica y el control de glucosa en orina.

    La hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en la sangre) es una complicación potencialmente peligrosa de la terapia con insulina. Ésta es causada bien por un exceso de insulina o bien porque el gato no come lo suficiente. Los niveles de azúcar en la sangre del gato bajan peligrosamente. Dar al gato comidas pequeñas pero frecuentes le ayudará a evitar esta condición, pero una cuidadosa monitorización de los niveles de azúcar en la sangre del animal es muy importante.

    Los signos de hipoglucemia incluyen debilidad, apatía, letargo, marcha tambaleante, convulsiones y coma. Si se deja sin tratamiento, puede conducir a la muerte. Si notas cualquiera de estos signos en un gato diabético, debes ofrecerle algo de comer inmediatamente. Si esto no es posible, frota una cucharada de jarabe de maíz en sus encías. No fuerces la ingestión de fluidos o líquidos por la boca, y mantén los dedos colocados dentro de la boca del gato cuando tenga convulsiones o se encuentre en un estado de coma. Debes notificar lo ocurrido a tu veterinario de inmediato, para que pueda reajustar la dosis.

    La diabetes del gato, una enfermedad peligrosa

    La diabetes del gato es cada vez más frecuente entre los felinos domésticos, que realizan menos ejercicio y comen más de recomendable

    La diabetes mellitus en gatos es una peligrosa, pero cada vez más frecuente, enfermedad en los felinos que acorta la vida del animal sin el tratamiento adecuado. Un gato que padece diabetes no tiene la capacidad de crear toda la cantidad de insulina (hormona) que precisa para que su cuerpo funcione del modo correcto. En otras ocasiones lo que ocurre es que la insulina que genera no ha aprendido a trabajar de forma adecuada.

    Esta hormona llamada insulina, aunque pequeña, tiene su importancia. Los gatos, como las personas, no son capaces de utilizar los alimentos que ingieren a través de la dieta de modo directo. Su cuerpo necesita romper los carbohidratos y proteínas de la comida en componentes más sencillos que sí puedan ser utilizados por los órganos y músculos felinos. Uno de estos elementos es la glucosa, que aporta al animal la energía que necesita.

    Pero, ¿qué ocurre cuando un gato sufre diabetes? El felino no cuenta con la insulina suficiente -o esta no es eficaz- para transportar la glucosa hasta las células felinas. Y, cuando esto sucede, el cuerpo del animal necesita recurrir a otras fuentes de energía alternativas: es decir, rompe las grasas y las reservas de proteínas para utilizarlas como combustible para su cuerpo.

    La diabetes del gatos, el sobrepeso es un factor de riesgo

    Los gatos machos, esterilizados y que pesen más de cinco kilos tienen más riesgo de padecer diabetes

    "La diabetes es una enfermedad que está creciendo entre los gatos, y el sobrepeso felino es el culpable", advierte la veterinaria Patricia González. Las cifras son elocuentes: uno de cada 230 gatos domésticos sufre o está en riesgo de padecer diabetes, concluye un estudio coordinado por el veterinario Danielle Gunn-Moore, y publicado en la revista científica especializada en gatos 'Journal of Feline Medicine and Surgery'.

    Estos datos implican que más de 15.000 de los cerca de 3,5 millones de gatos que viven en los hogares españoles sufren, o corren peligro de padecer, diabetes. "El riesgo de desarrollar esta enfermedad crece para los felinos machos, esterilizados, inactivos y que pesen más de cinco kilos", afirma el investigador.

    La diabetes del gato, ¿cómo reconocerla en casa?

    Un gato que no es capaz de atacar la glucosa -y romperla en componentes más sencillos que su cuerpo pueda metabolizar- acumulará está molécula en la sangre, y acabará eliminándola con la orina. Las consecuencia para el felino enfermo son: un aumento de las evacuaciones de orina y un consecuente incremento de la sed del gato, ya que necesita reponer el líquido que elimina.

    Estas señales son, en consecuencia, claves para reconocer al peludo amigo que sufre diabetes en casa: el felino diabético reduce su apetito, tiene tendencia a adelgazar, orina con mayor frecuencia e incrementa de forma notable su ingesta de agua.

    El sobrepeso felino, que afecta a alrededor de seis de cada diez gatos urbanos (58%), según la Asociación para la Prevención de la Obesidad en los Animales de Compañía, es en buena parte responsable del crecimiento de esta enfermedad entre los felinos durante las últimas décadas.

    El cambio en los hábitos de vida de los gatos caseros también tiene su parte importante de culpa: los peludos amigos que viven en pisos han reducido su actividad física, mientras que incrementan la ingesta de comida. "Una clave para prevenir la aparición de diabetes en el gato es, por tanto, cuidar su dieta y vigilar el peso del felino", concluye González.

    Diabetes en el gato: ocho claves

    1. La diabetes del gato es una grave enfermedad que puede acortar la vida del felino. Esta dolencia no tiene cura pero sí puede controlarse con ayuda del apropiado tratamiento veterinario.

    2. La diabetes en el gato la diagnostica el veterinario con ayuda de un análisis que permite detectar una presencia anormal (por excesiva) de glucosa en la sangre del felino.

    3. Un gato con diabetes se mostrará inapetente, debilitado y sufre pérdida de peso, pero también orina y bebe agua con mayor frecuencia. Otras señales que advierten de la enfermedad son la diarrea del gato, vómitos, así como un aspecto poco saludable del pelo felino.

    4. Los gatos con diabetes necesitan tratamiento o seguimiento veterinario, de lo contrario, su vida podría acortarse como consecuencia de la enfermedad. Más de la mitad de los felinos con diabetes precisan inyecciones periódicas de insulina para mantener controlada la dolencia, según un estudio realizado por la Universidad de Cornell (EE.UU.).

    En otras ocasiones el tratamiento puede reducirse a una medicación oral que permite controlar la cantidad de glucosa en la sangre del gato.

    5. Controlar la comida del gato ayuda a reconocer la diabetes. La alimentación del felino debe ser ofrecida siempre a las mismas horas y en las mismas cantidades. De este modo, será más sencillo reconocer si el animal padece diabetes (u otra dolencia) en casa. Los gatos con esta enfermedad pierden el apetito.

    6. Vigilar el consumo de agua del gato en casa. Un animal con diabetes incrementa su ingesta de agua: es la forma que tiene su cuerpo de eliminar el exceso de glucosa en sangre. Por ello, es importante controlar su consumo a lo largo de algunas semanas.

    7. El arenero del gato también ofrece claves para reconocer a un felino que sufre diabetes, puesto que las evacuaciones de orina crecerán de forma significativa. Cuando hay más gatos en casa, puede ser más complicado valorar este incremento, pero aun así, el aumento suele ser muy llamativo.

    8. Cuando la diabetes es consecuencia de la obesidad del gato es posible que el animal pierda la dependencia a la insulina tras meses o años de tratamiento. Esto será más sencillo, cuando el peludo compañero elimine el exceso de peso que le perjudica, una meta que será más sencilla si cuenta con el plan de adelgazamiento felino apropiado: dieta, ejercicio y muchos juegos con su amigo de dos piernas.

    Causas de la diabetes en gatos - ¿Por qué el gato desarrolla diabetes?

    Existen algunos factores que hacen a tu gato más propenso a desarrollar diabetes, como lo son:

    • La obesidad (de 7 kilos en adelante)
    • La edad (mayor de 8 años)
    • La disposición genética
    • La raza (los birmanos sufren más de diabetes que otras razas)
    • Sufrir de pancreatitis
    • Padecer el Síndrome de Cushing
    • El uso de esteroides y corticoides en algún tratamiento médico

    Además, los gatos macho castrados suelen sufrir diabetes en mayor proporción que las hembras.

    ¿Cuáles son los síntomas de la diabetes en gatos?

    • Sed excesiva
    • Apetito voraz
    • Disminución de peso
    • Aumento de la frecuencia de orina, así como también abundancia de la misma
    • Letargo
    • Descuido en el acicalamiento
    • Mala apariencia en el pelaje
    • Vómitos
    • Dificultad para saltar y caminar, presentándose la postura plantígrada en el gato (debilidad producida por la degeneración muscular, que hace que el felino no se apoye sobre las patas sino sobre los corvejones traseros, esa área que se asemeja a los codos humanos).

    Estos síntomas de la diabetes en gatos pueden no presentarse todos juntos, pero ante 3 de ellos es necesario acudir al veterinario para determinar si se trata de diabetes o alguna otra enfermedad.

    Con la diabetes, puede que tu gato consuma mayor cantidad de alimento y aún así baje de peso rápidamente, por lo que este síntoma es inconfundible.

    Si la enfermedad no es tratada y controlada, pueden producirse complicaciones, tales como retinopatía diabética, la cual provoca problemas de la vista y hasta ceguera, neuropatía, que consiste en postura plantígrada ya mencionada, e hiperglucemia, que se trata de una acumulación constante de elevados niveles de azúcar en la sangre.

    Además, es necesario estar atentos al posible desarrollo de infecciones urinarias, insuficiencia renal y problemas hepáticos.

    ¿Cómo se realiza el diagnóstico?

    Cuando se trata de diabetes en gatos, los exámenes de sangre y orina son necesarios para determinar el nivel de azúcar en la sangre de tu felino. Sin embargo, para muchos gatos el viaje al veterinario puede ser una experiencia estresante, por el simple hecho de tener que salir de la casa. Cuando esto ocurre, es muy probable que la prueba de sangre arroje resultados sobre los niveles de glucosa que no son 100% seguros.

    Es por eso que, tras una primera prueba hecha por el veterinario, se recomienda recoger en casa una muestra de orina pasados unos cuantos días, cuando el gato esté relajado en su ambiente habitual. De este modo, podrá obtenerse un diagnóstico más preciso.

    Además, se recomienda también realizar un examen destinado a medir la presencia de fructosamina en la sangre, análisis determinante a la hora de comprobar si se está o no frente a un paciente con diabetes.

    ¿Cuál es el tratamiento?

    El tratamiento de la diabetes felina está destinado a mantener bajo control los síntomas que afectan la vida normal del gato, así como también evitar complicaciones y alargar la vida del minino, asegurándole una existencia saludable.

    Si tu gato sufre de diabetes tipo 1, el tratamiento requiere inyecciones de insulina, que deberás administrarle a diario. Si, por lo contrario, ha sido diagnosticado con diabetestipo2, lo más importante será introducir un cambio drástico en la dieta, y quizá sean necesarias o no algunas inyecciones de insulina, todo dependerá de cómo evolucione el paciente.

    Un cambio en la dieta del gato diabético está enfocado a reducir los niveles de glucosa presentes en la sangre. Para nadie es un secreto que la mayoría de las comidas procesadas para felinos que se comercializan hoy en día contienen grandes cantidades de carbohidratos, cuando en realidad la alimentación de los gatos debe estar basada en proteínas.

    Es por eso que la alimentación de los gatos diabéticos se basa en reducir al mínimo la cantidad de carbohidratos que consume tu mascota, aumentando sus niveles de proteínas, ya sea con alimentos que prepares tú en casa, o con comida húmeda para gatos.

    Con respecto a las inyecciones de insulina, solo el veterinario podrá darte la dosis exacta que necesita tu gato. Deberá ser administrada un máximo dos veces al día bajo la piel del cuello. La idea del tratamiento con insulina es proporcionar al felino las herramientas necesarias para que su cuerpo realice sus funciones con la mayor normalidad posible, evitando complicaciones.

    Las instrucciones del veterinario con respecto a la dosis de insulina y la frecuencia de las mismas deben ser cumplidas al pie de la letra para que el tratamiento sea eficaz. Antes de llegar a una dosis definitiva, el gato necesitará ser monitoreado durante cierto tiempo, para determinar el comportamiento de sus niveles de glucosa.

    Existen, además, medicamentos orales llamados hipoglucemiantes que se utilizan para sustituir la insulina, pero solo el veterinario podrá indicarte cuál de los dos tratamientos es el más adecuado para tu gato.

    Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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    Video: Diabetes tipo 1 (Septiembre 2020).

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